sgarcia escribió:Sin embargo, no se cumple la normativa. Actualmente, la PDD se reparte gratuitamente en algunas comunidades autónomas (Andalucía, Baleares, Cataluña, Madrid...)[
Esto no es cierto, al menos en Andalucía. Aquí la PDD se da gratuitamente en los centros de salud y servicios de urgencias bajo prescripción facultativa.
Sobre el resto, todo es información exacta. Añadiría dos cosas:
- Varias publicaciones científicas (p. ej., Kahlenborn: "Postfertilization effects of emergency contraception. Annals of Pharmacotherapy 2002), considerando, por un lado, el efecto embriocida del fármaco, y por otro, que ése efecto es contrario a las convicciones éticas de muchas mujeres, han puesto de manifiesto la necesidad de dar un consentimiento informado a todas las que soliciten la PDD, donde se especifique claramente el efecto embriocida del producto. Caso contrario, cabe la posibilidad de que se enteren a posteriori de que han tomado un producto que puede haber causado la muerte de su propio hijo ya concebido. Esto se hace rutinariamente en muchos hospitales extranjeros, pero en España se mantene a las usuarias sin información del mecanismo de acción de la PDD.
- Las consideraciones léxicas sobre si se debe llamar aborto o no, o si el embarazo empieza en la fecundación o en la implantación, no hacen más que enturbiar el debate, y creo que es preferible ser más precisos.
No importa cuándo se considere que empiece el embarazo, lo que nadie puede negar científicamente -y nadie niega- es que la vida humana empieza en la concepción. El hecho éticamente relevante no es la finalización de un embarazo, sino la muerte de un ser humano. Centrar la discusión en la palabra "embarazo" fue la estrategia de la industria farmacéutica (Schering) y de la OMS para enturbiar el debate, y les salió estupendamente.
Por lo mismo, como el diccionario de la RAE considera aborto acabar con un embarazo, la discusión lingüística sobre la palabra "aborto" aplicada a este caso no hace más que distraer la atención y alejar de la realidad. Pienso que es preferible utilizar una precisión científica que nadie puede negar. Y lo que nadie puede negar científicamente es que el producto conduce a la eliminación de un embrión humano: es embriocida.
Precisamente, estos juegos de palabras, utilizando a conveniencia las palabras "aborto" y "embarazo" fueron los que utilizaron los politicastros del PP para aprobar la PDD. No caigamos en su juego: contra la confusión, precisión científica.
En resumen, lo que nadie puede negar científicamente es que la PDD ejerce un efecto embriocida, que elimina un ser humano en estadío embrionario. Puesto que se ha demostrado que eso es éticamente muy relevante para las convicciones de un buen número de mujeres en edad fértil, resulta preceptivo el consentimiento imformado por escrito, que explique claramente este extremo.
Y por supuesto, los profesionales sanitarios dejamos de serlo cuando actuamos contra una vida humana, aunque sea en fase prenatal.
Eso tiene relevancia ética para muhas mujeres






