Emociones, economía y política

Apartado dedicado a las agresiones que sufren la vida y la dignidad humanas en nuestros días: aborto, terrorismo, pena de muerte, guerras, eutanasia, investigación con embriones, racismo...

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Emociones, economía y política

Notapor pazyanhelo » Mar Jun 07, 2011 9:01 am

Analizar la imagen que proyecta España afecta al componente “inteligencia” que se supone a los españoles. Me gusta la metáfora de considerar la emoción como un plus de energía que bien canalizada ayuda a resolver los problemas. Cuando logro la plena conciencia de mis emociones resuelvo mis dudas económicas o políticas. ¿Qué emoción me trasmite una moto? Miedo, entusiasmo, riesgo. ¿Qué significa cada emoción? ¿Adopto frente a ella la actitud más adecuada?

La inteligencia se suele dividir en dos: racional o emocional. La emoción que suscita un acontecimiento como el 11 S produce unos efectos en la conducta de consumo: disminuyen los viajes, la hostelería, y aumenta la venta de comestibles para estar tranquilo en casa.

En España el 11 M se produce en la antesala de unas elecciones. La interpretación más poderosa (no la verdad, que aún se desconoce) determina el voto y la victoria.

Las emociones que circulan en el entorno condicionan nuestro pensamiento (incluso en la interpretación de los recuerdos). La necesidad de aprobación (base de la autoestima) o la empatía (conexión con los demás) hacen el resto: limitan la capacidad de recoger información y extraer decisiones racionales.

Cuando elegimos las palabras tenemos en cuenta el contexto emocional en el que hablamos (es una decisión inconsciente), sólo cuando erramos nos damos cuenta de que no hemos calculado bien las emociones de ese momento. Y aunque el pensamiento es la función más desarrollada del cerebro, no todo el mundo gusta de las exquisiteces.

Tanto los economistas como los políticos saben que “la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los estados anímicos propios y ajenos” (definición de inteligencia emocional de Robert Cooper), produce enormes beneficios.

Los economistas se centran en el miedo y la euforia. El ahorro y la inversión son decisiones que atienden circunstancias concretas, pero que provocan emociones o surgen de sentimientos. Esto explica, por ejemplo, que el ciudadano español (“buen consumidor”) haya olvidado la importancia del ahorro, o que sus inversiones (¿casa o coche?) hayan caído en picado.

Podemos tener una emoción y no sentirla (deshabituación a los estímulos de la publicidad), sentirla y reprimir su expresión (fruto de la educación o de la evaluación de sus consecuencias), o experimentarla y extraer de ella la energía o la información que dirige la motivación (control de las emociones).

Recuerdo la experiencia de transformación que describía Unamuno cuando un operario absorbido por su rutina (ganar su sueldo) observó que un niño caía al río, de inmediato su activación cambio por completo, se había transformado en otro hombre, sus destrezas insospechadas provocaban asombro.

El estudio y explotación de las emociones (“Gobierno de España”) se caracteriza por dirigir la atención tratando de canalizar las emociones para formar una opinión pública, favorable a unos intereses concretos (tarea ardua: esconder fracasos, estupideces, mentiras o errores).

Resulta asombroso que la opinión de un presidente carente de lógica, principios o exactitud, haya sido compartida por multitudes (dos victorias avalan su gestión).

La comprensión de los hechos sólo se alcanza desde la perspectiva global de la dificultad de manejar el funcionamiento afectivo que determina nuestras reacciones (las emociones).

El resentimiento (de los derrotados por Franco) ve el pasado revestido de injusticia (dolor e ira), que adquiere sentido en la oportunidad de desagravio (ley de la memoria histórica), o al dar rienda suelta a la represión.

La inteligencia sirve para adaptarse, pero la inadaptación a los valores de una sociedad enferma tiene un componente emocional muy necesario. No en vano las emociones surgidas de la presencia de la banda terrorista ETA en las instituciones, han hecho abandonar el País Vasco a personas decentes que sienten miedo y pueden elegir. Las emociones les han informado de la naturaleza del medio (luchar o huir). ¿Cómo explica el PNV su intención de sustraer datos a los nuevos concejales o alcaldes alegando razones de seguridad?

Se percibe la quiebra del Estado de Derecho y las consecuencias de la ausencia de libertad. Tampoco incrementa la confianza la respuesta del gobierno ¡saltándose la ley! frente a los manifestantes del 15 Mayo en Madrid.

Un análisis económico que no se inicie en la comprensión de una estructura global (cultural) carece de la autoridad suficiente para inclinar la balanza. Los defensores del libre mercado no ven su futuro como funcionarios, todo lo contrario que sus detractores.

Atribulado con ese aprender continuo para mejorar productos y servicios, con la necesidad de adaptarme a los cambios (la irrupción de una empresa cuya innovación o precios cierra la mía), con el temor y la ansiedad de perder el empleo (siempre hay alguien mejor, más joven), sumido en la incertidumbre, el riesgo, la responsabilidad… Es obvio que mis emociones condicionan mi percepción, perspectiva, ilusión, interés o voto.

¿Cómo funciona la economía? ¿Qué principios rigen su buen funcionamiento? ¿Qué es una crisis?

La deuda financiera es la impotencia real para el logro presente (compromete el trabajo futuro al pago de una carencia del pasado). Por tanto, es necesaria para estar triste. Si los beneficios de la inversión son adecuados, el préstamo y los intereses son abonados sin traumas, pero cancelar la deuda se concibe como una liberación (una crisis puede originarse por los precios exorbitados de algunos bienes comprados a crédito).

Mi interpretación de cómo funciona el mundo revela los valores que considero más importantes. Para mí la ambición tiene un valor inferior a la justicia y la verdad. Las figuras del empresario que atiende a variables como la comunicación, el trasporte, los impuestos, el clima social, los convenios, etc., y el inversor que busca incrementar su dinero aportando dinero, son muy distintas.

El negocio de eBay consiste en crear un espacio para conectar vendedores y compradores. Al observar la reputación (de buen pagador) de un usuario o la satisfacción en la calidad de un producto entregado, el portal ofrece un valor añadido.

La economía se reduce al comercio. La participación de la justicia en las relaciones comerciales conviene evitarlas si se pretende mayor productividad o eficiencia. No es que sea innecesaria pero mayor confianza se corresponde con mayor creación de riqueza.

La herramienta usada para obtener dinero es el trabajo, luego el desempleo (ausencia de dinero) trae el descenso del consumo, de la producción y del precio de los bienes. Empero, la estanflacción significa que sube el precio de los bienes al tiempo que el desempleo. Un ejemplo: la subida del petróleo o de las materias primas provocados por un exceso de demanda de China ocasiona un mayor coste de producción para nuestras empresas o nuestro trasporte.

El dinero es una mercancía y su precio (como en las demás) depende del equilibrio entre la oferta y la demanda. La inflacción es el aumento del precio de los productos o servicios. Una de las variables que la provocan es el exceso de dinero para comprar, que se corrige subiendo los tipos de interés (pagar un interés más caro por el dinero prestado). Los tipos se bajan cuando el dinero que hay para prestar es muy superior a la demanda del mismo.

En España el Estado y sus administraciones piden prestado dinero y lo sustraen a la inversión privada. Paralizan la economía porque dejan de pagar sus deudas o los servicios que demandan.

Incurren en déficit y canalizan la creación de empleo a través de funcionarios o empresas amigas que permiten eliminar la competencia.

También es un hecho que muchas empresas comenzaron hace tiempo a desplazarse a países con costes de mano de obra más asequibles. Y que los gobiernos han cedido parcelas de poder (o son aliados de los intereses de las multinacionales).

Como las motivaciones son distintas y surge el conflicto: elegir entre el desarrollo del bien común o el beneficio de una empresa privada, nuestros políticos siguen el sendero de la manipulación (convencernos de que lo malo es bueno o convertir lo bueno en malo para tener razón).

¿Dónde buscar la felicidad? ¿Qué me provoca tristeza? Los estados anímicos son la luz de los resultados. Hoy por hoy, dudamos mucho de nuestra capacidad para lograr el éxito a la hora de mantener los gastos de subsistencia (recibo de luz, agua, alimentos, teléfono, trasporte, alquiler o hipoteca) y la incertidumbre condiciona la aventura de crear una familia o tener hijos.

Ante la situación de crisis nuestro emérito presidente opta por negar su existencia. Todos en alguna ocasión nos hemos evadido de la realidad. El conflicto le surge por el oficio de gestionar recursos (reducir el gasto o subir impuestos). La satisfacción de sus deseos encuentra una fuerte oposición. Tampoco puede asumir una actividad política fundamentada en compromisos racionales. Tiene que elegir entre asumir la realidad (con el coste de confiar en la verdad) o apostarlo todo a sus habilidades de manipulación (Ahí sigue).

Hay que comprender que lo que necesitamos no es sólo un cambio de gobierno. Si bien es cierto que el libre comercio y la competencia son muy superiores a la planificación Estatal para crear riqueza, también demuestra que es intolerable el nivel de inutilidad de los sujetos a la administración en contraste con las exigencias de la empresa privada con el trabajador.

No es imposible vivir fuera de la deuda y el déficit, sólo hay que invertir en las acciones que reportan más beneficios. La idea de reducir los costes del consumo energético en cada hogar, empresa y administración en un 80% hubiese sido posible sólo con un destino distinto para el dinero que hoy se da por perdido.

¡Ya está bien! ¿Qué emoción o sentimiento me motiva? ¿Encuentro mi motivación en algún político? Estoy cansado de escuchar que el nuevo gobierno sólo podrá pagar las deudas que deja el anterior. ¿Cómo podemos asumir sin perplejidad una afirmación que demuestra el profundo fracaso de la Democracia, la Justicia y el Estado de Derecho?

Yo no voto para convertirme en el esclavo sumiso de ladrones y sinvergüenzas (autores o cómplices).

En Castilla la Mancha el argumento de que el Partido Popular miente mostrando una deuda que no existe para justificar futuras políticas de recortes, es tan rastrero que escucharlo envilece. Resulta intolerable el juego de afirmación y negación (sin consecuencias penales) en el que se ha convertido la política.

El compromiso con la verdad debe incorporarse a los medios de comunicación. Rechazarlo es entregarse a la incertidumbre, a la tristeza que promueve la impotencia y conduce al fracaso.

La prosperidad de una nación reside en la confianza que tenemos en la verdad.

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Comprender las ideas

Notapor pazyanhelo » Lun Jul 18, 2011 6:32 pm

La economía se basa en la satisfacción de necesidades. Hay una oferta y una demanda. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) 5 millones de españoles solteros buscan en Internet su media naranja. Cada uno lleva el ritmo que su imaginación desea, pero la pobreza influye en el comportamiento. Romper el hielo, acercarse a una persona, mandarle una solicitud de amistad… ¡Todo es más barato en Internet! (y la superficialidad minimiza las consecuencias del rechazo).

Algo que nos diferencia de los animales es el pensamiento, pero el interés económico considera más fácil vendernos productos (casas, alimentos, coches, ropa, etc.) si andamos escasos de inteligencia.

Lo único relevante es mantener el sistema. Por ello se entiende que un parado que recibe un subsidio no pueda realizar ninguna labor productiva. El uso de la inteligencia también está prohibido en los servicios públicos.

El sistema es sencillo: Las empresas producen bienes y contratan trabajadores para que puedan comprarlos. Si una empresa cierra, merma la capacidad adquisitiva de sus antiguos empleados y comienza la crisis: otros productos se venden menos y el proceso se repite.

El objetivo básico es producir más (fundamento del sistema), lo que requiere una disposición constante de compra. Pocos se plantean la satisfacción de sus necesidades con un bolígrafo y un papel. Empero, anotar las cosas importantes y reducir los caprichos sanea la economía. No sólo la lógica, también la felicidad es un enemigo del sistema.

Las empresas crean productos y si están lejos de las necesidades esenciales (hambre o sed), deben activar el deseo de comprarlos (las crisis extinguen la producción de artículos irrelevantes, pero traen un aumento del desempleo).

Una política inteligente ha de establecer una estructura que de prioridad al abastecimiento de los productos más esenciales al precio más asequible (alimentación, calzado, vestido, trasporte, electricidad y agua). La industria ha logrado multiplicar hasta el infinito su capacidad de elaborar productos, pero el negocio se basa en el comercio, en regular la producción conforme a los beneficios económicos. Por tanto, la política ha de perpetuar su fracaso para defender el comercio.

Todo parece difícil de comprender, pero los ejemplos sencillos abren la mente: Es preferible el consumo de artículos que llevan aparejado el consumo de otros artículos (el uso de ropa que no requiere ser planchada elimina las planchas).

¿Por qué se necesitan personas ineptas adictas al consumo? La respuesta la ofrece Schopenhauer recordando lo que decía Sócrates al ver artículos de lujo expuestos a la venta: “Cuantas cosas hay que yo no necesito”. Algo tan sencillo significa el colapso del sistema.

El primer concepto que hay que tener claro es que lo importante del sistema no son los productos sino el trabajo que ofrece su creación. Por tanto, es imprescindible que el consumidor no sea muy inteligente y su impulso de consumo sea avasallador (lo que permite crear un enorme abanico de empresas). La alimentación es un buen ejemplo del dominio que tenemos sobre nuestros impulsos (una alimentación eficiente, disminuye la enfermedad, el consumo de fármacos, la obesidad, etc.).

Poner el país en marcha es aumentar la producción, generar empleo y volver al estado compulsivo de comprar y comprar, sin más límites que el crédito que nos conceda el banco.

La imbecilidad de nuestros políticos las pagamos todos con nuestros impuestos, por eso, resulta agradable ver como crecen las deudas de los Ayuntamientos, etc., con el beneplácito de los empresarios, atentos al cuidado y mantenimiento del sistema. ¿Cómo van a permitir ellos que los parados realicen una actividad productiva para la sociedad? Eliminarían algunas empresas y el excedente de producción rompería el equilibrio de precios (la regla del comercio).

Una herramienta muy útil para mantener la salud mental es eliminar la publicidad. Todas las semanas vamos a dedicar un día a vivir sin propaganda. ¿Resulta tan difícil vivir sin las ideas de los anuncios? Mis ideas más familiares son las que escucho y veo cada día: Cadena 100, 40 Principales, Champú para el pelo, seguros, etc. ¿De dónde vienen mis deseos? Una limpieza semanal es un calmante muy adecuado para los deseos de compra. Ya sé que lo cómodo es no pensar y aceptar las ideas que conozco bien gracias a la publicidad.

Ahora se argumenta que como la función pública es notoriamente ineficiente, lo mejor es privatizar, reducirla. Que sean las empresas privadas las que realicen esos trabajos. La pregunta es: ¿Es absolutamente imposible una actividad más eficiente de los funcionarios? ¿Se pretende favorecer el sistema o a los ciudadanos? ¿Es imposible la transparencia en la gestión pública?

La calidad de los servicios públicos es un peligro para el sistema: Una buena educación elimina el tiempo de cervezas, tabaco, cine, etc., y activa la comprensión de otras opciones más eficientes. Con ello ponemos unos límites a la producción privada: consumir menos, producir menos, trabajar menos, y lo más importante, logramos seleccionar el tipo de empresas que se van a crear.

Se requieren dos potentes carencias personales para alimentar la producción: el sentimiento de ser mejor que otro por la posesión de un bien más caro y la envidia. La solución económica puede plantearse como la disminución de bienes materiales (innecesarios o superfluos) y el incremento de vida intelectual (humana). ¿Calidad de vida o mayor producción? ¿Vivir mejor o trabajar más?

El trabajo es una mercancía que se compra y se vende. Si hay muchos trabajadores el precio del trabajo baja. Las crisis son una oportunidad para establecer nuevos paradigmas.
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Cincuenta sin igual Nifty Fifty

Notapor pazyanhelo » Mié Ago 10, 2011 3:06 pm

Cuando uno se mira a sí mismo puede verse como perdedor o como ganador. Depende de dónde dirija su atención o la comparación con los demás. Defender la verdad, por ejemplo, frente al hecho de estar en paro, inclina la balanza a favor de la mentira o la hipocresía (no olvidemos que los grandes proveedores de empleo exigen obediencia ciega). El corolario es la ausencia de libertad, requisito previo para la creatividad y la innovación. Por tanto, la mentira junto con la ausencia de libertad genera pobreza, pues no permite introducir fórmulas nuevas que permitan hacer las cosas mejor y ser más competitivos.

Por lo general, un obediente tan sólo con el hecho de dejar de serlo no se convierte en un dechado de sabiduría. Existen muchas variables asociadas al comportamiento que dejan sus huellas: desconfianza en sí mismo, hábitos de pensamiento, miedo, etc.

Uno mira a una mujer y cree en un futuro de relación con ella. Empero, ella no comparte esa creencia. Las opciones son variadas: se puede tratar de imponer la propia creencia (conflicto), se puede abrir el gozo de lo común y esperar a que crezca, se puede ceder a la voluntad del otro, etc. La madurez consiste en afianzarse en buenos comportamientos y ante el error del otro, evitar la respuesta que le otorgaría la razón. La exigencia culminante de la felicidad es compartir bienes espirituales y materiales. La riqueza determina los planes de futuro, por tanto, el paro, la inestabilidad laboral, etc. puede quebrar el frágil lazo de una unión sentimental. Los sentimientos en las personas decentes siguen siendo un valor relevante, y es un hecho fundamental (en ellas) la necesidad de obtener de sus actos la buena conciencia.

Las personas (en general) tienen sus ideales en el inconsciente, y cuando se ven abocados a sentir empatía, tienden a creer en la mejor opción para el otro, saltándose la realidad.

Si uno se propone rastrear las ideas de los otros (mediante encuestas, observación de la conducta, argumentos o la memoria que usan) percibe la importancia de los anclajes. El ejemplo típico es repetir 5 veces la palabra leche… Una vez hecho esto, se pregunta: ¿Qué beben las vacas? Si la respuesta es Leche, el anclaje ha sido efectivo. Puede parecer un tema simple, pero existen los anclajes en todo tipo de esferas: para un inversor de bolsa, un anclaje para valorar el buen precio de una acción (lo que va determinar la decisión de compra), puede ser la última cotización que recuerda, o cualquier otro dato al azar que dirige su conducta de un modo automático y emocional.

La confianza en las propias creencias o en la capacidad de alterar un hecho con el propio deseo es tan habitual como dormir. Ahora bien, examinar el pasado con cautela, establecer las razones que lo justifican, y ajustar el criterio a la probabilidad no parece un uso común.

Uno compra un décimo de lotería cuando aún no se ha realizado el sorteo. Enlaza su deseo de riqueza con la posibilidad de ser agraciado y suma su voluntad de serlo. Empero, es difícil convencerle de comprar un décimo cuando el sorteo ya ha sido realizado, la confianza en que su deseo se transforme en realidad se enfrenta ahora a la apuesta impersonal del hecho consumado (a la posibilidad de acertar), al que se pueden unir factores de desconfianza sobre el que ofrece la compra, etc. En este caso se trata de intuir la verdad, no de crearla con el deseo.

Las tres distracciones favoritas de la gente son: los deportes, los asuntos financieros y los políticos. Todos ellos se caracterizan por ser apuestas sin motivación personal. El deseo de crear una realidad mejor con su deseo parece haber sucumbido al desarrollo de las acciones de otros: El tenista que juega, la empresa que gana o el político que promete.

Las ideas que albergamos parecen descender desde el cielo (Tv, Radio, Prensa, Libros, Internet) y caer en millones de personas generando un estado de ánimo común, unas convicciones compartidas que se pueden comentar sin mucho esfuerzo. Si una idea despierta la atención de muchas personas (puede manifestarse en un símbolo, en una expresión, en un mito, etc.) tiene una repercusión en la vida cotidiana incalculable. El requisito previo para que la idea se consolide es proponer una situación ambigua, donde la razón no pueda usarse y sí, un anclaje bien diseñado que dispara la conducta o el pensamiento.

La vida se escapa en el día a día, en el trabajo y el consumo diario, al no establecer un plan de futuro: carecemos de él. Vivimos sin meta. El mundo empresarial ve con buenos ojos a ese individuo que atiende sólo a las ideas que recibe y no a las que surgen de su interior (en modo: ¡No, esto que pienso es imposible! ¡No podrás lograrlo! Etc.). La voluntad individual parece ahogarse con el calabobos mediático.

El amor y las decisiones importantes que determinan nuestra vida se construyen en forma de narración. Uno hace cosas para contarse su vida, pare entretejer una historia. Se presenta en situaciones con una intención y descubre que sus emociones cambian, que son difíciles de prever. El fracaso es el miedo que impide ser el autor de la propia historia vital, triste es sucumbir a la obediencia y permitir que la situación que invita a ser determine el yo. El hombre vital construye con su mirada la situación que desea, propone felicidad y amor, convence frente al inconsciente, aquel que no se da cuenta del valor que está en juego: la belleza de lo que hay que contar.

¿Cómo te sentirás en el futuro? La coherencia y la belleza de los acontecimientos relatados son la esencia de las motivaciones emocionales. La construcción de un espíritu digno de ser recordado.

Los dos errores fundamentales de la sociedad española son la cesión a la presión del grupo, a esas ideas dogmas que habitan y cierran el paso a toda innovación que suponga el pensamiento, y por otro lado, la cesión ante la autoridad, ese obedecer como criterio, como salvaguarda de la propia existencia.

Las personas que dominan su atención, y la dirigen conscientemente a aquellos bienes que desean, alcanzan sus objetivos. Pero la mayoría danza con los asuntos de hoy, eso que llaman la opinión pública, esto es, el dogma inmovilista que hay que adoptar para que las cosas sigan igual.
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Pensamiento Normal

Notapor pazyanhelo » Mar Feb 21, 2012 2:17 pm

Estaba de espaldas y me saludó. Yo le devolví el saludo. Normalmente no lo hace, por tanto, el hecho de saludarme era un gesto de educación (al entrar en un sitio). Cuando sabe quien soy (me ve por la calle, etc.): No me habla, me rechaza. Cuando a uno le rechazan por ser el que es (no desean su verdad) puede sentir dolor. Lo más cómodo es mentir en nuestra vida social, así el rechazo no da miedo.

Es curioso, a mí no me causa dolor que no me salude al reconocerme (creo que comprende que no tenemos nada que compartir, y por tanto, nos une el afán de no perder el tiempo). Tampoco me da miedo que me desprecien por lo que soy (el daño sería creer que la persona que me juzga es una persona digna de más admiración y respeto que yo mismo: no hay datos que justifiquen ésta hipótesis).

A veces las relaciones se fundamentan en el papel que jugamos en la configuración del entorno. Si nuestro papel cambia, es lógico que muchas relaciones nos anclen al pasado, y por tanto, no da lugar a mantenerlas.

La verdad tiene una ventaja enorme sobre la mentira: sirve para mejorar. El miedo es un estanque que se llena de cosas conocidas: aburrimiento, pereza, tristeza, desesperanza.

Pensar es hacer la realidad, pero no son pocos los que prefieren consumir su realidad sin asumir su responsabilidad de fábricas. ¿Entonces? Dejan de fabricar cosas, situaciones o relaciones: No. Lo que ocurre es que su modelo es genérico (lo que hacen todos sin pensar).

Es lógico que el hombre rico provea a sus hijos de varios coches para que jueguen en su gran mansión. Lo que hacen es construir pensamientos normales que avalan un futuro estable. En cambio, lo que consideran normal muchos padres es trabajar para una empresa por un sueldo pequeño y tener dificultad a la hora de hacer regalos.

La herencia es una cuestión material. Empero, si se desarrolla el pensamiento se observa la función de las ideas y su mestizaje con la realidad.

El control de las ideas que uno acepta o rechaza, supone la desconfianza que viene avalada por los resultados.

Uno no puede comprarle a su hijo varios coches para que juegue como los niños ricos, pero sí trasmitirle un conocimiento: explicarle la función que tiene en la creación de la realidad lo que uno cree de sí mismo. El significado es más importante que la posesión. También hay hombres ricos que se hacen pobres a pesar de todas las ideas inconscientes que han recibido (su pensamiento normal).

El Control que ejercemos sobre el Estado, los políticos, los sindicatos, etc., es nulo. No sólo dan muestras de su interés en fomentar la pobreza, la ignorancia o la depresión, sino que humillan al que presenta ideas distintas de las que ellos venden. Es lógico. Permiten ideas discrepantes si hacemos lo que se espera de nosotros. Lo que intentan destruir son las ideas poderosas que se desarrollan con el aval de nuestra conducta y se materializan en una realidad distinta.

Juzgar lo que es bueno o malo para la sociedad supone un control personal sobre lo que es recomendable y acertado para el desarrollo saludable de un proyecto de vida (el propio). Careciendo de lo segundo llegamos a lo primero.

Ser justo significa juzgar el mismo hecho no con significados distintos cuando se da en uno mismo o en los otros (Esta bien visto ser más tolerante con los propios errores que con los de otros).

Así vamos configurando la realidad… Sobre la base: los individuos que carecen de formación para opinar sobre asuntos políticos y que avanzan en la tendencia partidista de aplicar “justicia” (Jueces progresistas o conservadores).

El premio (corolario) es la valoración que hacen de lo que es digno de su comportamiento (su realidad social). Bien parece que la sociedad en la que vivo es algo totalmente distinto a mí mismo.

Los que se dan cuentan tratan de meterse en el barco de la responsabilidad. Los que no, aceptan que la sociedad no puede cambiar porque ellos no están dispuestos a hacerlo. La envidia supone escasez de bienes, luego existe una correlación entre capitalismo y valores (ideas y pensamientos).

La envidia es buena para el consumo, la inteligencia no. La presión social de los valores de consumo desea sacar a debate público todos los asuntos para buscar apoyos. Una vez asentada la creencia (envidia) que circula en los que se identifican como autoridad social (número) tenemos una preferencia social.

Todo lo que circula por tu cabeza tiene su potencia: Lo que amas te alcanza, lo que dices te afecta, lo que piensas se hace fuerte.

El trabajo político por excelencia es crear tontos. Vota un día y deja de ser inteligente todos los demás.
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PENSAMIENTO en negativo

Notapor pazyanhelo » Lun Abr 09, 2012 10:58 pm

Caminamos hacia otra forma de vida. Las redes sociales e Internet están cambiando nuestra configuración mental. Algo que no está exento de riesgos (Por ejemplo: perder o ganar amigos sin ningún coste emocional). Yo considero que la mejor oportunidad que ofrece supera sus desventajas. El hecho de acceder a la información gracias a la persona en la que has depositado tu confianza, cambia los parámetros de manipulación eficiente. Uno tiene un interés especial sobre un tema, y sabe que su amigo también lo sigue. Por tanto, la labor de suscribirse a la página principal sólo la realiza uno. Cuando algo importante sucede, es él el que se encarga de publicarlo y sus amigos lo extienden. La selección de la información que nos llega (el conocimiento), ahora pertenece a nuestros amigos.

El tiempo libre que nos dejan lo podemos usar en disfrutar de otras cosas. La música clásica tiene una capacidad muy saludable: la de ordenar nuestra mente. Escucho a Mozart, Verdi, etc., cuando encuentro las piezas que me gustan grabo un CD. Lejos de llenar mi tiempo con la Radio, la Televisión, etc. y consumir la publicidad que desordena mi mente y la llena de estupideces, encuentro la calma y la conciencia en esas fuentes de placer (que sobreviven al paso del tiempo).

Los símbolos son creencias, las palabras son mensajes, pero la música es armonía. Si llenamos nuestra mente de cosas extrañas, de pronto, ella empieza a dirigir la conversación. Es ella la que nos dice lo que tenemos que hacer, la que decide, la que repite una y otra vez lo que recibe. Cuando nos convertimos en la autoridad, somos nosotros los que hablamos a nuestra mente, los que elegimos nuestros sentimientos, creamos nuestro pensamiento y decidimos nuestro futuro. Es sencillo ¿no?

Cuando uno accede al conocimiento maravilloso que hay en el mundo se sorprende de que las cosas no sean mejores. La única razón es que ese conocimiento no se consume. Hay tres o cuatro libros cuyo conocimiento generalizado bastaría para cambiar la sociedad en todas las direcciones. Y eso es lo que proponen los amigos: mejorar el mundo, vivir mejor, ser más inteligentes y felices. Son personas que suman valor a nuestra vida.

Un libro para mejorar la salud a través de la alimentación, otro para que nuestras relaciones funcionen mejor, otro para encontrar sentido a nuestra vida y desarrollar el poder transformador de nuestras acciones cotidianas, y otro para fomentar la inquietud intelectual (asentar la fe en el aprendizaje).

La pereza es la llave del fracaso sostenido. Todos sabemos que cuando se dan conocimientos inútiles se hace muy arduo aprender. Y por eso empezamos a evitar el conocimiento, las ganas de ser más y vivir en otra realidad. Tampoco ejercemos el control de nuestros pensamientos (bombardeados por información negativa), de nuestras emociones y sobre todo, de nuestro comportamiento. El pensamiento unido a una emoción se hace más fuerte, es el soporte de nuestra imaginación y de nuestro estado de ánimo.

El poder es la influencia que ejercen sobre nosotros. Hay personas que tienen más conciencia que otras, y ejercen su influencia. Muchas personas viven sometidas a las influencias que ejercen sobre ellas. Han perdido el control, no son ellos mismos (creen en el sistema).

No se dan cuenta de lo que hacen, no piensan en ello. Reciben un beneficio, un regalo, un bien, pero sólo ven el inconveniente que supone incrementar su riqueza (les da trabajo, responsabilidad, libertad). Viven en la pereza y su actitud les aparta de lo que desean. No existe beneficio sin trabajo. El hombre no ha nacido para el descanso. El ideal de la pereza es la muerte. Cuando se extiende la enfermedad se vive de milagro. Se llaman personas tóxicas. “¡Hacen falta pilas…! Seguro que no hay pilas y tengo que salir a comprarlas. Hay pilas. ¿Haber si funcionan? Sí, pero me he perdido unos minutos la serie de televisión.”

No hay manera. ¿Por qué piensa así?

Bernardo Stamateas (autor del libro “Gente tóxica”) recoge una anécdota de infarto: “Norman Vicent Peale, el pastor que fue el padre del “pensamiento positivo”, llego a China y se detuvo ante un negocio de tatuajes para ver uno que decía: «Nacido para perder.» Entonces preguntó si se tatuaban esa leyenda, y le respondieron que sí, a lo que replicó: «¿Cómo puede ser que se lo hagan? » Y el vendedor le respondió: «Antes de tatuar el cuerpo, la mente está tatuada.»

Es un hecho que las personas se apartan de las palabras que dan vida, de la alegría o del amor. En general se puede interpretar que la persona que no se ama a sí misma no puede amar a los demás. Y hay que lograr por todos los medios que uno no se ame a sí mismo para destruir su futuro. Uno puede abrazarse a un sentimiento de culpa que le encadena a su pasado. No tiene sueños ni metas nuevas, vive en su fracaso. Se queja de su dolor cuando anuncia desgracias. Tiene la mente cerrada y pierde el tiempo en ver la televisión. No invierte tiempo o dinero en cosas importantes para su vida, la página principal ya está escrita y las que siguen no cuentan. No hay crecimiento personal.

Es un hombre atado a sus rutinas. ¿Cómo se forman?

Todos hemos vivido un vínculo con alguien que nos ofende, nos menosprecia, nos hace sentir culpables, nos hace dudar, nos roba la paz, el pensamiento…, y nos aleja de las buenas decisiones. Han sido grandes maestros. Y muchas veces usamos los trucos que nos han enseñado. Si tenemos suerte nos damos cuenta de que no queremos ser como ellos (y aprendemos de sus errores).

Las rutinas tienen la finalidad de crear seguridad (mantener una imagen de sí mismo que no cause dolor). Para conseguirlo tienen que hacerse con el control de los que les rodean. No se exponen a situaciones que puedan perjudicarles, no confían su intimidad (serían rechazados).

Se relacionan para lograr autoestima a costa de los demás. Pongamos tres frases: “No te lo tomes a mal”, “Lo he hecho por tu bien”, “Más me ha dolido a mí”. Intentan hacerte responsable de su conducta, para que perdones el mal que han hecho y busques los motivos que tú has podido dar. “¿Cómo me puede pasar esto a mí?” ¿Algo debo haber hecho mal?” No. Lo que sucede es que el otro no es buena gente.

Son expertos en sacarte las palabras que les interesan, para que en coherencia con sus deseos hagas lo que ellos quieren. Si no lo haces no eres de fiar, dices cosas y no las cumples.

También los hay que proyectan sus sentimientos y tratan de compensar su realidad personal en un juego enfermizo. Por ejemplo, uno puede sentirse inferior a un compañero de trabajo y mostrar en la comparación con sus hijos la compensación que necesita.

Los hay que proponen una situación imposible para desarrollar una creencia. No habrá prueba en contra. Se lanza un hecho real que avala la creencia, se hace una generalización y no se permite la réplica. El objetivo es humillarte. Uno no está preparando las replicas a tanta inmundicia. Sólo es posible defenderse rebajando el valor de las personas que actúan así. Está claro que no aportan valor a tu vida. Por tanto, uno reconoce lo que perjudica y lo rechaza. No puedes dejar tus metas para entrar de lleno en las respuestas que le vas a ofrecer. Él tiene la necesidad de anularte. No puede perder el sentimiento de inferioridad que tú le provocas (no eres como él). Su éxito radica en conseguir que tú fracases, en paliar con el control que pueda ejercer sobre ti la frustración de su proyecto vital.

Si el juego consiste en ser víctima o agresor puedes abandonarlo y construir tu felicidad.

¿Qué ha sucedido en España? Un consumo generalizado de ideas vacías y sus consecuencias. Como la autoridad viene del exterior (publicidad, políticos, jueces, administración) nadie es libre para pensar en lo que le importa y hacer lo que le conviene. La autoridad exterior te inunda de creencias que te paralizan y como es más fácil comer que preparar la comida…

Te das cuenta de que Internet te permite rodearte de información, personas y sentimientos muy nutritivos. Creas tu autoestima virtual a través de lo que opinas, piensas y consumes. Si lo haces bien no tarda en llegar a tu vida real. Las habitaciones se comunican porque tú eres el actor.

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¡Goza en lo sencillo!

Notapor pazyanhelo » Jue May 03, 2012 12:09 pm

Mira con atención algo malo, ahora compáralo con algo peor: “No es tan malo…” Eso es la política en España. Es un camino descendente. Hay que elegir entre lo malo y lo peor. Por eso Rajoy no acierta a ganarse el aplauso, porque estamos cansados de no mirar hacia arriba.

Ahora mira a los demás, compárate en lo que ellos tienen y tú no. Por ejemplo: el sueldo de un político, su trabajo, su manera de vivir, la impunidad por su gestión con el dinero público, etc. Y ahora mírate tú: trabajas como expendedor en una gasolinera, si te faltan 5 euros los tienes que pagar de tu bolsillo. Claro, el negocio es de tu jefe y no se permite perder dinero. Y tú como jefe de cualquier político tienes manga ancha. Que te roban mil millones, ¡qué más da! Total, tuyos son 50 euros, no es para tanto. Es un consuelo que nos roben a todos.

Estoy cansado de la primera norma social… “Aceptar algo porque lo comparo con algo mucho peor.” Yo voté dos veces a Rajoy (sus dos derrotas). Y también de la segunda: Compararme con los demás en mis carencias (acicate del consumo), pues ya no siento su presión.

Uno admira a los demás por lo que tienen o parecen ser, y los conoce y ve sus múltiples imperfecciones. Una de las más frecuentes es que carecen de dignidad (ni saben lo que es eso). Son hombres o mujeres de éxito, pero carecen de un bien esencial.

Ayer leyendo un refranero encontré esta perla: “Quien oye palabras ajenas, no encuentra dónde poner las suyas.”

Uno de los errores que cometen las personas que sienten empatía es transigir con los deseos de los demás.

Si el padre quiere un abogado en casa, pues se estudia, que la esposa quiere algo…, Así con todo. Uno, al escuchar a los demás va perdiendo sus propios vínculos, su conexión con sus deseos o una perspectiva original derivada de su propio pensamiento.

Por eso la obsesión por evitar el silencio (ESPAÑA EL PAÍS MÁS RUIDOSO DEL MUNDO). El político te habla y tú le escuchas, intenta suplantar tu pensamiento, por el suyo. Y como las técnicas de publicidad no te importan, ni las estudias, ni crees que te influyan, pues te dirigen a su objetivo: No muestras interés por la persona que te destruye la vida.

La tercera norma social es: “Elimina tu pensamiento: ¡Escúchame!”

En el arte de alcanzar metas propias, algo que ya has abandonado, porque escuchas, escuchas y escuchas… Uno de los procedimientos es la visualización. Uno diseña una imagen que le da fuerza y energía. Como andas cabizbajo y te gusta obedecer los preceptos que escuchas, cuando sientes algo tuyo: dudas de la validez de tus intenciones.

Ese es tu desarrollo: escuchar y sentir la incongruencia entre lo que haces y tus verdaderos beneficios.

Imagina que tienes un recuerdo de tu niñez: Estabas en una carrera, ibas el último, tranquilo, relajado, sereno. Cuando ves que faltan 4 vueltas para el fin de la prueba, comienzas a correr con fuerza y vas adelantando a los demás. Y si algún contrincante te había sacado una vuelta, ahora eres tú el que le adelantas. Y llegas el primero, sobrado, con una sonrisa. Eres superior y lo sabes, lo has demostrado. Esta escena es la contraria a todo lo que escuchas. ¿Lo entiendes?

Las expectativas condicionan, y como piensas que es imposible cambiar el actual modelo de funcionamiento político, pues para qué vas a invertir esfuerzo en ello.

En las carreras de larga distancia los atletas tratan de alcanzar pequeñas metas que le llevan al logro final.

La experiencia prueba que lo que pensamos no se puede realizar… Pero, y si vamos aprendiendo métodos que si dan resultado, que alcanzan pequeñas victorias parciales y que sumadas todas nos llevan al objetivo.

Dividimos la carrera en cuatro partes:

1. Pensar (eliminamos la información que no nos sirve, dejamos de escuchar y formamos nuestra opinión).

2. No consumimos las comparaciones negativas porque lo malo no deja de ser malo comparándolo con algo peor. No te pongo ejemplos.

3. Entrenamos nuestra mente para no permitir pensamientos negativos. Nuestro estado de ánimo se ve condicionado por las emociones que sentimos (paro, deudas, subida de impuestos). La ira nubla el buen juicio. La tristeza resta energía. Etc.

Si logras que tus emociones de éxito sean mayores que los esfuerzos que haces para alcanzar tus metas, sientes la plenitud del logro antes de alcanzarlo. Todos conocemos los efectos devastadores que tienen sobre nuestra vida las experiencias traumáticas, llenas de emociones negativas. Vivir es alimentarse y nuestros alimentos es algo que tenemos que cambiar.

4. Soñar con libertad. Cuando realizas una acción cuyos resultados son buenos. Empiezas a elaborar un camino. Tu cerebro se acostumbra a reclamar su papel de creador, a prever las dificultades, etc.

La película Running presenta a un padre que acompaña a su hija al colegio. Pero lo hace de un modo especial: la niña va en bicicleta y el va corriendo. Todos se burlan, hasta que él consigue clasificarse para correr en los juegos olímpicos.

El valor de lo que uno hace está en función de los resultados que obtiene. Si uno centra el aplauso en el exterior deja su vida fuera, al otro lado.

Uno tiene que buscar el aplauso de su conciencia. Los valores y las conductas que aplauden los demás nos llevan a la situación que deseamos cambiar.

El miedo a ser uno mismo y ser rechazado por los demás no tiene sentido. No percibes que vives en una sociedad de locos...

http://www.abc.es/20120329/ciencia/abci ... 91708.html
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Bankia

Notapor pazyanhelo » Mié May 30, 2012 7:31 am

“…Poner los oídos o la vista en cualquier sitio llena la mente de información inconsciente. Menos mal que la mayor parte del tiempo de descanso es para olvidar.”

¿También podemos escuchar para recordar? La información irrelevante la recibimos con facilidad. Se llama publicidad, noticias, películas, canciones, etc.

Cuando nuestra mente se llena de información irrelevante: NOS SENTIMOS INSEGUROS…

La mente silenciosa, la que comprende la realidad, la que presenta las ideas acertadas, la que nos aporta paz, ¿dónde está?

Circulan muchos pensamientos por nuestra conciencia (la marca de un coche, de un detergente, de las compañías de teléfonos, de los zapatos, de la televisión… También las ideas de nuestros amigos, lo que vemos, recordamos, queremos). Los estímulos nos conducen a una circulación incesante.

Para rechazar algo hay que articular un discurso solvente contra ello (no hay tiempo para enfrentarse a un anuncio), también podemos no prestarle atención, y así se cuela en los movimientos de nuestro mar inconsciente (es cierto que no prestamos atención, pero seguimos escuchando).

La sutilidad es un arma eficiente. Entre muchas imágenes introducen la que enciende una idea y pasa desapercibida (va al inconsciente). En lo que escuchas o lees también participas de las ideas expresadas.

La higiene mental es difícil. Tenemos que escuchar, ver y entender cosas valiosas y útiles. Pero el consumo (y el voto) requieren personas dóciles que desconozcan lo que pueden hacer para modificar la realidad.

El sentido de todo lo que nos envuelve es limitar nuestro potencial de ser y gozar. Si aceptamos los planteamientos recibidos en la niñez porque los hemos olvidado, también lo que escuchamos reiteradamente va haciendo mella en nuestra confianza interior (incluso sin creer en ello).

La atención se suele dirigir a la carencia porque a través de ella se crea pobreza. En este momento no tengo el dinero suficiente para comprar lo que deseo. No tengo trabajo, etc. En la vida compartimentada (ir al gimnasio, a casa, etc.) son múltiples los objetos y las consideraciones que tenemos que afrontar (echar gasolina, llevar bolígrafo, etc.). Y en ocasiones, cuando nos trasladamos de una tarea a otra, olvidamos crear el suficiente orden y disciplina para reencontrar lo que nos hará falta cuando regresemos. Los hábitos son los sinónimos de las creencias. Cosas que aceptamos para vivir de modo más eficiente. Lo que ocurre es que tenemos nuestro cerebro tan mal amueblado que somos víctimas de ideas que nos perjudican.

La tendencia de encontrar lo que está mal en todo aquello que nos rodea está muy arraigada. ”Todo se puede mejorar.”

Si cambiamos la perspectiva, y comenzamos a ver lo que hay de bueno en cada momento y circunstancia, el corolario ineludible es que nos sentimos mejor. Apreciar las cosas nos concede una conciencia de abundancia y eso nos lleva a la riqueza.

La satisfacción no es buena para una sociedad de consumo, por tanto, ha de ser evitada.

En muchas ocasiones confundimos la percepción del mundo exterior con nuestro pensamiento. Entra en nosotros y nos conmueve. Para lograr enajenados no hay nada como convencerlos de la bondad de una acción. Tras realizarla resulta un error descomunal. Resta confianza y sirve para huir de lo que uno ha sido. Abortar, por ejemplo.

Cuando uno está consigo mismo es que se siente bien. Cuando hay que huir aparece el consumo. Por tanto, los sentimientos de culpa, ansiedad, inseguridad, etc., son bien recibidos para el negocio.

Una persona sensata no regala su dinero, ni entiende la economía según el Presidente del Gobierno (subvenciones a los bancos).

Obnubilados en el marasmo de información exterior o por nuestros intentos de ordenar esas ideas, podemos prescindir de la realidad presente (el olor de la tierra mojada, la temperatura agradable, la salud perfecta de nuestros pasos).

La conciencia orientada hacia uno mismo y la realidad presente es el argumento más sólido para estar sereno y ser feliz. Comprometerse con sentir y vivir para recordar. ¡Tu esencia personal es plenitud y energía!

Si nuestra zona de confort se ubica en vivir de lo valioso (y disfrutar de su belleza), no compramos acciones de Bankia (con el fin de aprovechar su caída y venderlas en un rebote). No estamos en ese juego. Es tan sencillo. Las protestas vienen del que siente la autoridad exterior, convertido en juez no protestas: Te alejas de Bankia y punto.

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Mono Hombre

Notapor pazyanhelo » Dom Jul 08, 2012 1:39 pm

Es famosa la frase “Yo no soy tonto” que implica decir de forma negativa que uno es inteligente. Esta tendencia se puede extender todo lo que se quiera, sabiendo que sus consecuencias se materializan en un límite eficaz para la propia capacidad. “He aprobado el examen” es distinto que no he suspendido.

El profesor enumera cada uno de los conceptos que explica: 1, 2, 3 (primero, segundo, tercero). El alumno se acuerda de los números pero no de los contenidos. Para el profesor los números son sinónimos de los contenidos. Para el alumno no. Se logra disminuir la dificultad del aprendizaje eliminado los números y dejando sólo los contenidos. Una información que se conoce bien no puede sustituir a la que se ignora. En el programa de radio presentan una noticia novedosa (el bosón de Higgs), pero tienen a bien borrar el contenido con una frase sencilla (que colocan al final) “Sobre gustos los colores”. El oyente tiene dificultad para recordar algo novedoso cuando su atención reciente se instala en lo ya conocido.

Cuando entablas conversación con una persona que tiene dificultades para mostrar inteligencia (en negativo: tonto), sin entrar en los detalles de su situación, el peligro es sucumbir y participar de su estado emocional. No es que la repetición de la información que te participa intente sugerir que tú no te enteras, se trata de sacarte de tu bienestar y bien pensar para compartir su manera de vivir (Rajoy ha dicho. Y escuchas a Rajoy…) Redundancia = Hay que extender un estado de ánimo.

Los sistemas del cerebro son: límbico (animal) y cortical (racional). El cerebro animal tiene a su cargo las funciones más importantes para la supervivencia (respiración, apetito, libido, etc.), normalmente en el inconsciente. El cerebro racional se encarga de recoger la información, pensar, etc.

Las emociones están asociadas a la supervivencia, por tanto, pertenecen al cerebro animal.

Lo lógico es que el cerebro emocional y el racional funcionen coordinados. Pero el fracaso de nuestra vida consiste en situar a uno u otro por encima y sufrir sus consecuencias.

Una vez que las principales funciones del cuerpo se ven satisfechas (comprueba que respiras), colocamos el cerebro racional a trabajar como encargado. A veces (como dueño) elimina el cerebro emocional. “Estas tan concentrado leyendo que has olvidado comer.” Cuando el conflicto por dominar el pensamiento y el comportamiento se hace insufrible: engordas. Sería lógico atender a nuestro cerebro emocional (“He de ir al baño”) y prescindir un poco de nuestra tarea intelectual.

Cuando el cerebro racional está de nuevo conectado, el cerebro emocional vigila en un segundo plano.

Acaba un contrato de trabajo (una suplencia como médico en un Hospital) llega a casa y su mama está contenta porque puede echar una solicitud como ayudante de cocina en un Hotel. Entramos de lleno en el terreno del cerebro emocional. Se siente humillado, es médico, ingeniero agrónomo, etc., y sólo le plantean una salida: ser menos inteligente o salir de España.

También podemos entregar algo a alguien sin configurar bien el plano emocional y lo más valioso puede ser despreciado al carecer de la demostración de afecto (respeto, empatía, etc.).

Si no escuchamos el cerebro emocional se va perdiendo la capacidad de responder al teléfono cuando la llamada es importante. Las decisiones basadas en preferencias intelectuales son distintas de las que surgen del impulso vital. Cuando sentimos con el corazón, sabemos con certeza lo que queremos. Y usamos el intelecto para alcanzarlo. Si aprendemos a suprimir las emociones (no contamos con lo que dice el cuerpo) nuestros proyectos parecen ajenos y sentimos el vacío existencial (hemos eliminado las reacciones emocionales).

Si el cerebro emocional detecta un peligro o la presencia de una compañera excepcional, el cerebro racional se detiene. Concentrado en la pregunta “¿Dónde tendemos las braguitas rosas?” no puedes pensar con claridad.

http://www.periodistadigital.com/ocio-y ... rota.shtml

Un ruido fuerte es una alerta incuestionable que impide pensar con claridad (Plan E para desconectar el cerebro racional = Gobierno de España).

La inteligencia emocional consiste en detectar nuestro estado de ánimo y el de los demás, saber cómo evolucionan las emociones y sus consecuencias, razonar sobre ello, y finalmente regular las emociones de los demás y las nuestras.

El miedo es una emoción muy potente que determina el comportamiento y consigue disminuir nuestra inteligencia racional (aceptamos lo malo porque nos presentan una opción peor).

¿Cómo pocemos colocar encima del cerebro racional el emocional? Gracias a la enfermedad.

El estado de estrés postraumático consiste en estar alerta de manera continua (se vive hipersensible al peligro). Sucede cuando se ha vivido algo tan fuerte que la tensión para evitarlo sigue ahí.

Pero nosotros, que carecemos de emociones fuertes, perdemos el control del flujo de nuestros pensamientos de una manera más suave: No dormimos bien, cultivamos el estrés, no hacemos deporte, café, sal, etc.

Sentimos ansiedad. Podemos actuar sobre el cerebro emocional a través del cuerpo, pero eso supone abrir nuestra sensibilidad.

Es evidente que la perdida del control racional de nuestra vida y el encumbramiento de nuestro cerebro emocional será aprovechado por todos (médicos, publicitarios, políticos, etc.).

Para recuperar la libertad emocional hay que cuidar el cuerpo. Atender a la calidad de nuestro entorno para que nuestra salud se fortalezca. (El progreso social no consiste en ser inconsciente).

La competición entre el cerebro emocional y el racional nos hace desgraciados. Por tanto, hay que trabajar con los dos en un plano de igualdad. Si cooperan viviremos en la dirección de la salud y avanzaremos guiados por la inteligencia.

El monohombre se caracteriza por acciones intuitivas, por reflejos inconscientes, por reacciones a los estímulos del exterior. No actúa de acuerdo con un pensamiento interior que desconoce y ha sido suplantado.

La energía emocional que constituye la salvaguarda de la salud no puede estar al albur de cualquier anuncio, de cualquier imagen (agresión), de cualquier idea. Nuestro cerebro emocional preserva nuestro cuerpo y nuestra energía para hacer el bien (El cerebro cognitivo encuentra el modo de hacer bien el bien).

Las emociones están arraigadas en nuestro cuerpo (compartirlo es un acto positivo o negativo). La conciencia plena del cuerpo es una responsabilidad. Nuestra mente racional puede olvidar con facilidad, cometer errores, no saber o dudar. Pero el asunto clave es comprender que tenemos la obligación de controlar nuestra vida, no dejarnos manipular y ser felices.
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La prima del riesgo = Pereza

Notapor pazyanhelo » Vie Jul 13, 2012 5:50 pm

Las emociones negativas nos enferman. A pesar de ello vemos las noticias (¿Estar informados?). Es raro no sucumbir ante el miedo, la tristeza, la cólera, el asco o el desprecio que nos provoca la ausencia de lógica que impera en la vida nacional.
También nos nutrimos de imágenes hermosas (paisajes, mujeres, filosofía, conocimientos, etc.) que nos dejan alegría, interés o excitación. Las consecuencias son distintas (es obvio).
Perdemos interés por el mundo exterior cuando nos aporta emociones negativas. De ahí la alegría del político que nos ofrece las soluciones (“iniciativas desastre” que consolidan la vida política).
Si para controlar nuestro estado de ánimo (vivir con alegría) nos alejamos de la vida política (lo negativo) el problema se hace insoluble. Por tanto, hay que estar informado pero eliminar las emociones negativas con las que pretenden distraernos.
Del miedo (una emoción) podemos generar un estado de ánimo (ansiedad). De la tristeza podemos caer en la depresión. Las emociones son como las ideas. Tienen un impacto mayor o menor pero quieren quedarse instaladas y crear creencias (estados de ánimo).
Nuestra atención no puede estar solamente en lo que viene de fuera (el político es la mente y el contribuyente el cuerpo). Si lees que las eléctricas temen las pérdidas por las reformas del Gobierno, comprendes que tú debes perder. Unos tienen como norma ganar dinero (empresarios, bancos, políticos). Pero tú tienes que perderlo. Es el sistema.
Un ciudadano puede tener cerebro. Puede construir su estado de ánimo y no ser víctima de las emociones inscritas en los hechos que le afectan.
No eres menos sensible a los hechos, pero logras serenidad. Tus contenidos mentales afectan a tus emociones. Si te dejas llevar y el exterior te impone la vida emocional (tanta imbecilidad intentado penetrar) te quedas detenido en un Estado emocional negativo.
Los estados de ánimo están enlazados con el pensamiento y las emociones. Se expanden hacia el futuro (confianza / preocupación), se observan en el presente (satisfacción /aburrimiento) o hacen referencia al pasado (vergüenza / orgullo). ¿De dónde proceden? ¿De lo que haces o de lo que te pasa?
Abordar la responsabilidad de tomar conciencia de las emociones que nos dominan sugiere la capacidad de pensar. La elaboración de nuestra relación con nosotros mismos ha de ser más determinante que la relación con el exterior. Se trata de “¿hacer o no hacer?” De ser creador o víctima del modelo de sociedad. De ser el autor de nuestra coherencia y destino o ser un voto (para el Gobierno de España).
La serenidad es lo que vas a alcanzar y lo que tratarán de evitar a toda costa. Si comienzas por escuchar tus estados de ánimo y comprendes su procedencia (emociones, recuerdos, imágenes, creencias, etc.) no caes en la trampa de generar pensamientos coherentes con tu estado (triste atraes tristeza). Siento ansiedad (más de 38 grados, estoy en la calle). Estoy relajado (ahora estoy en casa con el aire acondicionado). Estoy muy triste (cansado, no he dormido). Podemos encajar con el estado de ánimo exterior (¡Gol!) o no. Estamos en la misma línea de pensamiento o somos autónomos.
En el cuerpo el estado de ánimo se verifica con las ganas que tienes de hacer cosas. Actividad es alegría. La mente puede intentar afianzar un estado de ánimo en el cuerpo. Pero el cuerpo tiene su disciplina y se revela (presenta síntomas o declara la enfermedad).
El exterior trata de romper la mente del ciudadano (crear seres pasivos). Ataca su sensibilidad con ruido, velocidad, excesos (luces, personas, tráfico, zonas Wi–Fi, etc.), teléfonos, esperas, noticias… La locura es una emoción que se siente y se expresa en la reacción inconsciente. “No sé lo que estoy haciendo, he hecho o voy a hacer”. Si eres víctima de un estado de ánimo del que no eres consciente y de él surge un pensamiento (Triste considero que la renovación de mi contrato no es previsible, la venta no parece probable, etc.), estás construyendo una historia, un trayecto vital que quizá no deseas. Toda actividad que merma tu esencia vital se traduce en autodestrucción. Ante un acontecimiento de alto estrés (mudarse de casa, cambiar de trabajo, perder la pareja, etc.) las emociones son muy intensas y se mezclan para crear un estado de ánimo. Aunque también se crean estados de ánimo con emociones sencillas (que vemos, escuchamos o sentimos sin concederles mucha importancia). En la vida cotidiana hay muchos trucos para ir asentando una sensación de catástrofe. Si cuelgan macetas en una calle peatonal y cada vez que miras al cielo ves el culo de la maceta, vas creando una sensación de posible desgracia. Algunos lo llaman la prima del riesgo. ¿Qué puedes hacer para librarte de los estados de ánimo provocados por el exterior? En general, un estado de ánimo negativo señala algo que no funciona. Y desde ahí puedes empezar a revisar su lógica.
Yo me identifico con la salud, la belleza y la prosperidad. Vivo, sueño vivir y he vivido feliz. Me defiendo del exterior con un estado de ánimo constante. Dominando mi atención abro nuevas perspectivas. Recuerdo la verdad y escucho mi cuerpo. Un estado de ánimo es una elaboración mental de lo que se quiere vivir, el asunto es: te pones manos a la obra (es tu proyecto) o te quedas parado.
El político no muestra sentimientos de culpa. Su posición es privilegiada (es el poder, es la mente de la sociedad) lo que le permite estar a salvo de los problemas. La sensibilidad está en el cuerpo (los ciudadanos) que sufren y no comprenden por qué han colgado la maceta (Hay que explicar de algún modo la esclavitud).
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Hipótesis de Congreso

Notapor pazyanhelo » Lun Jul 16, 2012 4:22 pm

¿Dónde estamos? ¿Quién ha construido el edificio? ¿Qué intención tenía? ¿Quién ha sido su promotor? El arquitecto es un controlador de la energía vital que alberga nuestra casa. La información de obra (deseo, intención, vivencias de antepasados, etc.) forma parte de la experiencia que vivimos en ella. Cuando contemplamos el recinto donde comenzó un proyecto empresarial o el despacho donde se trabajó miles de horas, nuestro estado de ánimo se transforma en atención y respeto. ¿Cuántas ilusiones, afectos, inquietudes y esfuerzos pisas en ese suelo?

“Una Bodega que no produce vino dejó de tener el valor para el que fue concebida.”

En nuestro modo habitual de inconsciencia vamos sucumbiendo a los mensajes que configuran nuestros estados de ánimo.

“La bodega sin uso nos habla de tristeza y soledad.” Estar allí es reconocer esa realidad. Tomar conciencia y observar qué factores intervienen en la configuración de nuestro estado de ánimo permitirá la gestión eficiente de nuestras emociones. “Allí, en la bodega, se ha plantado un árbol. Crece un poco de esperanza.” La carga simbólica de los contenidos también nos afecta.

Los razonamientos emocionales son caídas en estados de ánimo que nos absorben, que nos apartan fácilmente de la realidad y nos llevan a su mundo. “Enamorada una mujer se transforma. Sus sentimientos y comportamientos vienen marcados por su estado de ánimo. Y en la tristeza igual.” El orden se ha cambiado. “Me siento bien, luego me sucede algo bueno. Estoy tenso, algo me molesta.”

Si desconocemos el origen de nuestras emociones no podemos ejercer control sobre ellas. Si bien se usa el cuerpo para enviar un mensaje distinto y cambiarlas (beber agua nos calma, la respiración profunda también, oler una vela de miel), lo más frecuente es huir de nuestros estados de ánimo (no frecuentar los lugares llenos de malos recuerdos, beber para olvidar…). Somos porosos a numerosos estímulos y elegimos abrir o cerrar la conciencia.

Algunas emociones siguen un proceso acumulativo. Se deslizan en la anulación de un saber que pasa al inconsciente, y por tanto, no actúa. Salvo que alguien o algo lo traigan de nuevo a la conciencia. La necesidad de dominar o de mostrar la superioridad se muestra en diversas construcciones. “Una fachada imponente es el orgullo de los que trabajan allí.” De ahí al Schadenfreude (placer por el fracaso de los demás = en español “¡Qué se jodan!”), hay un paso.

La disforia es un estado de ánimo que se caracteriza por la inquietud, la tristeza, la tensión, la irritación, la sensación de fracaso o impotencia, etc. La fatiga (la falta de descanso, de buena alimentación, de comprensión, o la incógnita sobre la respuesta adecuada) nos conduce a la disforia. “¿Qué esperas de la mente que desprecia al cuerpo?”

Una de las formas más usuales de ejercer el poder es controlar el Estado de ánimo de los demás. Ante un estímulo de signo negativo un sujeto inconsciente realiza una acción cuyo resultado es la humillación de los demás. El ataque desencadena la ira en los receptores y el estímulo inicial (Congreso de los Diputados), se recarga y se hace más denso. Una energía que flota en el edificio (desprecio hacia el cuerpo = los ciudadanos) ha logrado expresarse y desencadenar una cascada de emociones negativas.

Si vivimos centrados en nuestro estado interior de felicidad, paz y conciencia, nuestros argumentos se nutren de lógica, de empatía, y damos razón y argumentos. No abdicamos de nuestro estado de ánimo por la energía negativa que pretende situarnos en la ira.

¿Cómo podemos ejercitarnos en el control de nuestro estado de ánimo? Capitalizando todo lo positivo que acontece. Dotando de sentido positivo a las acciones que realizamos (comer, conducir, caminar, aprender una palabra nueva, etc.) y así incrementar nuestra conciencia de éxito. Para modular la reacción a los acontecimientos vamos a tomar distancia frente a ellos. Aceptamos los pensamientos que nos sugieren, los observamos y limitamos el tiempo que nos vamos a dedicar. También podemos regalarnos cinco placeres por cada disgusto.

Al despegarnos con rapidez de lo negativo (lo que equivale a ser consciente de lo que mejora o agrava nuestro estado de ánimo) ejercemos el control interior sobre las emociones (hablar y crear) y desbancamos la retahíla del Gobierno de España (que en negativo trata de perpetuar la frustración y mantener nuestra confianza en él).

El razonamiento emocional del Estado es imponer un estímulo para crear una emoción (miedo, tristeza, conformidad) y justificar con ella la realidad. Estoy triste e inmediatamente acepto la desgracia (la alegría adelgaza).

Inmersos en la disforia no logramos apreciar lo bueno que nos sucede o tenemos. Reducimos nuestra capacidad para hacer planes y disfrutarlos (antes, durante y después de realizados). La disforia consigue centrar la atención en lo negativo y una vez inmersos en anticipaciones negativas (pensamiento circular) eliminamos iniciativas para mejorar nuestra situación.

Si te dejas arrastrar por la energía negativa no controlas tu salud ni tu bienestar. “¡Qué se jodan!” dice la niña rica y te quedas sujeto a una referencia exterior que trata de imponer la inestabilidad en tu estado de ánimo.
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Bárcenas y los implicados

Notapor pazyanhelo » Mié Ene 23, 2013 9:26 am

Los precios son los indicadores del comportamiento posible para el consumidor. Si tienes un buen sueldo no te importa pagar un precio alto por un objeto o viaje. Prefieres ganar tiempo a perderlo buscando ofertas. Pero como estás desempleado los valores que utilizas son distintos. ¿Qué precio le pones al miedo? El buen comportamiento siempre es germen de riqueza, pero te abstienes de entrar en ese terreno porque no obtienes dinero.

Los precios de los comportamientos nos señalan los valores de la sociedad. Si hay escasez de un bien (Justicia) su precio sube (El Ministro de Justicia da fe del mercado). El coste de oportunidad explica los kilómetros de AVE frente a otras opciones: eliminar los delitos de corrupción, digitalizar documentos o agilizar la Justicia. El objetivo del Gobierno es el crecimiento económico (destrucción de la naturaleza) y dar salida a las necesidades materiales (crear empleo, corrupción y velocidad). Es mucho más valioso el tren que estar tranquilo en casa.

El aire, el agua, los alimentos (vegetales, frutas, peces) forman parte de nuestras necesidades materiales conectadas con la naturaleza. Empero, el consumo de petróleo (que podría sustituirse por tecnología más ecológica) es imprescindible para la Ley de la desorientación: “Todo bien debe producir algún mal.” El problema político por excelencia se plantea desde el principio: ¿Cómo cambiar la sociedad para mantener invariable el fundamento de su destrucción?

En la escala de valores siempre aparece el bien, pero enfrentado a un bien mejor o peor. ¿Qué valor tiene la vida de los hijos de mis nietos para mí? “Si yo no participo de las decisiones económicas que me impiden tener empleo ¿cómo voy a viajar en el tiempo para preocuparme de uno de mis descendientes que quiere conocer un bosque sin desplazarse cientos de kilómetros? Eso un problema abstracto.” La mayor ventaja de carecer de un bien es concebir el mal en un contexto muy limitado. ¿Qué determina nuestras preferencias? “Gracias a la tecnología podrá ver un tigre vivo en un documental. ¿De qué podrá quejarse?”

El mundo dentro de 200 años será muy similar: No habrá Justicia, ni bosques, y los políticos en lo suyo: robar, medrar y cuentas en Suiza.

El argumento del mal busca el matiz de la Justicia: si el Tesorero del PP hace algo mal (ganar dinero y no pagar impuestos) no podemos generalizar y extender este hecho sin pruebas. La verdad jurídica (la que no recibe dinero) no tiene potencial.

La naturaleza tiene un valor instrumental: es la materia prima para crear objetos. El ser humano tiene un valor de mercado: es el consumidor. ¿El consumo sostenible es imposible? No siempre podemos encontrar un precio mayor en la conducta más productiva para el futuro que deseamos: ¿Un cigarro o un vaso de agua?

La conciencia trata de la asignación de recursos de manera eficiente (es la economía individual). Convertir las ideas en beneficios para las futuras generaciones (que no tendrán que pagar por ello) se alía con el núcleo de nuestra cultura: “Uno gana y otro pierde.” El problema de la escasez de valores positivos (amor, generosidad…) es una ramificación de futuro. La tecnología ha demostrado que la sustitución de bienes materiales por otros más avanzados es el motor del crecimiento económico. Invertir en bienes materiales es ubicar el dinero (saber, creencias y preferencias) en la destrucción de esas infraestructuras por otras nuevas. Los bienes morales no son rentables. Hacer Justicia es caro. ¿Por qué vamos a tomar decisiones caras que se enfrentan con la dimensión material de nuestra vida (crecimiento económico)?

“¿Cómo pretendes que yo me sacrifique por el bien de la humanidad? ¿Lo hacen los ricos?”

La conciencia es una economía que produce información gratuita. Si no ganas nada con tu conciencia esta fuera de tu control. Es fácil argumentar que la estafa, el soborno, el enriquecimiento ilícito esta en las clases bajas de la sociedad. Si un humilde barrendero puede evadir impuestos lo hará. Si asciende a Concejal robará más. Más tarde se convertirá en empresario (conozco casos) y de allí a las cuentas de Suiza. Ese es el monumento que vemos en las plazas de los pueblos y representa el ideal. Ahora bien, si un humilde vigilante está trabajando en el edificio de la Comunidad de Madrid y la empresa que le abona el sueldo lo hace en dinero B. Él tiene la responsabilidad de denunciarlo y pagar los costes de ese comportamiento: despido improcedente, desempleo, etc. La Comunidad de Madrid (Presidente, etc.) no tiene responsabilidad en esa conducta. Las empresas que adquieren los contratos de seguridad de sus edificios y no cumplen la Ley (o evaden impuestos) no tienen relaciones con ningún político: ¡Nadie sabe nada! “La verdad es la verdad, lo diga Agamenón o su porquero.”

Las empresas que buscan beneficios económicos tratan de convencer a sus clientes de pagar el precio que ellos disponen. Cada cliente tiene una disposición (¿es caro o barato?). Todo bien es una aproximación a un valor… ¿Puedo disfrutar de él sin que suponga una disminución de su valor o disponibilidad para los demás? Si hay afirmaciones positivas hay que centrarse en esos mercados.

El Gobierno tiene unos presupuestos más elevados y puede asignar sus recursos (mis impuestos) de manera más eficiente. Los recursos para hacer Justicia serán más caros en el futuro (la corrupción suele imponer condiciones favorables para el delito) y las pérdidas en los valores morales se anclan en ese futuro. 100 años antes alguien tomo la decisión de poner unos límites a las pérdidas de bienes materiales que suponía defender la verdad. "Hay que prescindir de delicadezas y someterse a cualquier capricho del proveedor del dinero." (“¡Nada mejor que la herencia!”) ¿Dónde podemos invertir para obtener el máximo beneficio material hoy y no enfrentarnos a esa carga moral mañana? Suprimiendo a los hijos. Para ese escenario los inmigrantes están mejor cualificados.

http://youtu.be/RRcfmwSpD7w
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Compromiso económico

Notapor pazyanhelo » Vie Ene 25, 2013 9:50 am

Tenemos a un tipo en una montaña, debajo de él hay otra montaña más pequeña y otro tipo. Y más abajo están los ciudadanos normales que caminan por el suelo. Las montañas se construyen con creencias que favorecen la jerarquía (“Tiene más dinero que yo, es más inteligente…”).

La política como manipulación elige las creencias, pensamientos, emociones y conducta de los que están abajo. Consiste en imponer un ideal de vida, unos problemas de comportamiento, una cultura. El contexto instalado aniquila la autoestima de los viandantes y fortalece el control de sus voluntades. Los comportamientos son consecuencias de la reflexión, de la urgencia, de los estados de ánimo (confusión, ridiculización, humillación), de las expectativas (premio o castigo), de las decisiones económicas: Demandas (necesidad de aprobación, seguridad económica, inseguridad emocional…) y ofertas de lo que falta (Amor). ¿Qué variable inclina tu voluntad en tus decisiones? Lo que no tienes incrementa una posición de poder que hará ostentación de su superioridad: él sabe, él tiene, él vale…, él trabaja para ti.

Las montañas se construyen con mentiras, pero las creencias firmes sirven para algo: “¡Nunca cambiarás la situación!”

El éxito de la manipulación radica en permanecer oculta. Se anula la voluntad de la víctima porque su percepción, sus pensamientos, sus sentimientos y sus conductas (incluso las subversivas) están dentro de un marco previsible diseñado con antelación. Para dominar la voluntad de la víctima lo más eficiente es controlar su estado de ánimo (si no lo cambia no descubre nuevos comportamientos). Se coloniza con violencia y prepotencia.

Entras en relación con un tipo que te mira desde su montaña (Empresario / empleado; Político / voto; Banco / nómina…) y tu autoestima baja. La evolución de la relación tiene una dirección clara: tu autoestima descenderá más. Tu estado de ánimo depende de las representaciones que haces del mundo (que no ocultan la intención de dominio de la autoridad exterior).

“¡Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades! = La culpa es nuestra.” “El segundo idioma es una asignatura pendiente, no somos competitivos, los desempleados trabajan y cobran la prestación, ¿dónde está nuestro espíritu emprendedor? Los fallecidos siguen percibiendo su pensión… = Hay motivos para criticarnos.” El talante al que somos más receptivos es el maltrato: “Subida de impuestos, tasas para acceder a la Justicia, corrupción política e impunidad, ineficiencia en los servicios públicos…”

Nuestra situación de víctimas no es obstáculo para descubrir la forma de revertir la situación. La actualidad no cambia si cambias de canal (a veces escuchas un nombre y pulsas el mando a distancia ¡y vuelves a escuchar el mismo nombre! Tengo 90 canales y esas providencias existen). Soy receptor y no productor de la programación.

Observemos al manipulador: Controla al manipulado porque confía en él. Lo desvaloriza señalando sus carencias. Finge los valores de su víctima para sacar rendimiento de ellos: “Su intención no es hacer el mal.” Infringe un enorme daño emocional e impide el desarrollo personal de su víctima (ciudadano abocado a la impotencia perpetua). Elimina las críticas sobre él (mantiene su imagen impoluta = control de los medios de comunicación).

El mito del amor señala que necesitas a una pareja para sentirte completo. En la etapa de la conquista se adquiere el beneficio de ser importante para la otra persona. Después se impide que la autoestima quede referenciada por otras relaciones (etapa de aislamiento). Y se procede a la destrucción de la víctima… Siempre serás poco en algún nivel (sueldo, belleza, juventud, inteligencia, salud). ¡Jamás lograrás salir de esa situación! Tu sensación de insignificancia se ha consolidado cuando la autoridad exterior guía tu atención. ¿El concepto que tienes de ti mismo es una construcción tuya o una manipulación de la autoridad exterior?

La víctima duda de lo que siente y piensa (estado de confusión). Teme el error (más inseguridad). La violencia que padece tiene varias salidas: autoagresión (depresión, enfermedad), violencia reactiva (agredir al manipulador) o reproducción de las conductas del agresor con los que están debajo de su montaña.

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Notapor pazyanhelo » Mié Feb 06, 2013 3:49 pm

El valor de una sociedad se manifiesta en las buenas ideas que sus ciudadanos transforman en realidad.

Todos tenemos ideas buenas, malas y regulares, de ellas obtenemos el valor de lo que vamos a vivir.

Si tomamos una idea y la hacemos realidad ¿por qué nos quejamos de sus resultados? Votar a Zp ¿no fue una gran idea?

Tenemos dos hemisferios cerebrales (Derecho e Izquierdo). Ambos trabajan juntos, pero uno de ellos dirige el órgano de pensar según la tarea en la que nos vemos envueltos. Estamos viendo una película y nuestro cerebro se centra en ella. El hemisferio derecho nos avisa de lo que va a ocurrir, el izquierdo se centra en los detalles, en el razonamiento secuencial (que utilizaremos para explicar lo que hemos previsto). Podemos prescindir o anular una parte de nuestro cerebro (derecha o izquierda) y al hacerlo prescindimos de la felicidad. La Ley de la desorientación encuentra aquí un filón que no puede desperdiciar…

El hemisferio izquierdo se centra en los detalles, en las categorías (sí o no, bien o mal, acierto y error). Es lógico y racional, analiza la información y da una respuesta coherente con los datos disponibles. La respuesta lógica requiere del aprendizaje de un valor cultural (¿la obediencia?). En otras culturas las soluciones no las plantea la autoridad (política, financiera, eclesial) sino la colaboración o creatividad de cada uno de los ciudadanos (la presión de obedecer es menor). La autoestima de cualquier ciudadano es similar. El concepto de responsabilidad social no se vive como asunto de jerarquía (“¿Nosotros qué podemos hacer?”).

El primer paso se ha logrado: la educación es obedecer al profesor, el trabajo es obedecer al empresario, el voto es obedecer al partido, el matrimonio es obedecer a la mujer, el ocio es obedecer la cultura… El miedo es la herramienta que unifica el pensamiento dando supremacía al hemisferio izquierdo. Ante cualquier elemento que representa una amenaza se activa nuestro lado Izquierdo (desempleo, hipoteca, subida de impuestos, corrupción, violencia…). El pensamiento Izquierdo es el pez que se muerde la cola. No encuentra ninguna solución. Sólo ve la coherencia interna que mueve el proceso: metes caca y sale caca. Si el hemisferio izquierdo vive sujeto a una versión del mundo, el derecho acierta con otras visiones, posibilidades y formas de pensar. Pero el hemisferio izquierdo es un parlanchín que obedece a los datos que tiene almacenados (Autoridad Exterior). Y silenciará con sus rutinas al díscolo derecho (seguridad = vivir en el presente que conocemos bien = Aburrimiento). El objetivo se ha logrado. Según el hemisferio que predomina (científico, músico, filósofo = H. Derecho / abogado, contable, cajero, notario = H. Izquierdo) podemos entender el funcionamiento de la sociedad (Aclaración de dudas: los españoles quieren ser funcionarios, cajeros de la Caixa…).

El contenido emocional de la envidia como proceso de beneficio a corto plazo pertenece al hemisferio izquierdo: “Un empleado tiene un nivel de comprensión superior al de su Jefe (ve más de lo que él ve). Esa situación es nefasta para el empresario. Una vez que ha finalizado su trabajo lo despide. Su conciencia es positiva: ha obtenido un beneficio real de la inteligencia de su empleado. Tendrá que volver a contratar a otros para los nuevos problemas (las cosas no paran de cambiar), y repetirá el proceso.” El hemisferio izquierdo tiene una comprensión lógica de lo sucedido (“¡Yo soy el Jefe!”). Activar el enfoque del hemisferio derecho requiere una circunstancia favorable: la ausencia de miedo (empresario y empleado son enemigos). Reconocer e interpretar la carga emocional del comportamiento requiere entender el tipo de relaciones que se establecen.

El hemisferio derecho es un innovador: ve algo y encuentra una manera de hacerlo mejor. Plantea una visión global de las cosas (ve todo al mismo tiempo) “La repercusión que tendrá mañana, en la vida de los hijos de tu hermano, lo que dices hoy: te hace sentir bien.” Si no cambiamos las normas culturales (valores) seremos incapaces de salir de la crisis. Necesitamos creatividad, empatía, visión global, trascendencia, autoestima, alegría…

La Autoridad Exterior se siente más cómoda con el hemisferio izquierdo. Ella lo crea y anticipa su comportamiento (reacciones). El hemisferio derecho plantea muchos problemas y hay que buscarle una solución: bloquear su buen funcionamiento. ¿Dónde atacar? Sin la base de un buen hemisferio izquierdo las decisiones del derecho se embarcan en el absurdo. Ambos hemisferios están unidos. ¿Comprendes lo que está escrito o el contexto te hace entender? “…del derecho se embarcan en el absurdo” (se refiere al hemisferio derecho).

El texto es hemisferio izquierdo y el contexto es el derecho. La comprensión es una actividad que alía los procesos de los dos enfoques.

El pensamiento crítico se opone a la Casa Real (autoestima devaluada de los súbditos). Se opone al egoísmo, al beneficio inmediato que elimina los beneficios a largo plazo. ¿Cómo rechazar un aprendizaje de sumisión sin un encuentro con la verdad?

”Lo cierto es que no tenemos recursos (hemisferio izquierdo) y somos incapaces de crearlos (hemisferio derecho).”
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