por José María Montiu de Nuix » Dom Abr 18, 2010 9:55 pm
CASTIDAD Y PUREZA, NO PEDERASTIA
A las personas bien informadas y dotadas de sentido común les resulta evidente que en los últimos días la Iglesia Católica está siendo objeto de una intensa y absurda campaña de calumnias en relación al tema de la pederastia. Dicho ataque está dotado de las seis características siguientes: 1) dicha acometida se centra en los "sacerdotes católicos" y sólo en ellos. Es sólo "contra ellos", como si no hubiese pederastas que no fuesen sacerdotes católicos. Y es muy de notar que algunos de los presuntos sacerdotes católicos pederastas, actualmente resucitados por los medios de comunicación, llevan varios decenios fallecidos. Piénsese, por ejemplo, en lo inaceptable, molesto, desagradable, irritante, mal oliente y a la par sorprendente que sería que a nivel internacional se centrasen los estudios públicos de la pederastia en sólo los "arquitectos no católicos", excluyendo por principio a todo aquel que o no fuese arquitecto o no fuese católico. Y que, además, de forma sistemática y organizada se publicasen los supuestos resultados como noticias centrales en las primeras páginas de muchos periódicos importantes de diversas naciones. Aquí hay una manifiesta intencionalidad y no se podría presuponer unas buenas intenciones por parte de todos los más inteligentes pseudoinformadores. Además, los sacerdotes católicos que han podido caer en la pederastia son una minoría muy insignificatne, en modo alguno significativa; pequeñísima si se considera en relación a algunos otros colectivos. Y son innumerables los sacerdotes que nada tienen que ver con la misma. Por lo mismo, son muchas las buenas personas católicas que a quienes más querrían confiar a sus hijos es a los sacerdotes católicos; 2) la mencionada acometida contra los sacerdotes católicos contiene también una gran deformación de la realidad; 3) en esta arremetida además de inventarse algunos de los supuestos hechos, las cifras son abultadas de manera enorme y ridícula. Proceder este tan absurdo como el del que viendo una hormiga dijera que ha percibido un elefante o un hipopótamo o un rinoceronte. ¿Qué fin se persigue con tal proceder?; 4) algunos presentan la presunta información con una peculiar tonalidad del todo inapropiada y fétida, que a lo que contribuye no es precisamente a enaltecer la dimensión moral, sino incluso a ver con malos ojos a la Iglesia Católica, esposa de Cristo; 5) llegando incluso algunos periodistas a manifestar de modo bastante explícito que su objetivo no es otro que atacar a la Iglesia Católica; y 6) pretendiendo algunos que desde la afirmación de unos presuntos hechos inconvenientes de algunas personas supuestamente de la Iglesia Católica se puede llegar a concluir que en esta temática la Iglesia Católica en cuanto tal se encuentra manchada. Intentando, por consiguiente, desacreditar a la Iglesia Católica y en último término manchar a la misma doctrina católica. Pero, resulta que la doctrina católica condena con gran fuerza a la pederastia y enaltece grandemente la castidad y la pureza.
Pero, evidentemente, también es preciso indicar que es posible que algunos otros periodistas hayan quedado confundidos por informaciones falsas tan difundidas, con lo que hayan podido transmitir el error sin tener conciencia de no estar transcribiendo la realidad.
Resulta muy curiosa toda la antedicha campaña "contra" la Iglesia Católica, precisamente en un momento de la humanidad en el que fuera de la Iglesia Católica se encuentran algunas potentes corrientes relativistas. Las cuales, obviamente, por principio, son incapaces de una condena absoluta del mal (pederastia, etc.) y de la afirmación firme del bien (castidad,...). Mientras la Iglesia Católica afirma totalmente y firmísimamente el bien y condena absolutamente el mal. Además, evidentísimamente, tampoco todo es puro fuera del jardín de la Iglesia Católica, sino que abunda ahí la mentalidad hedonista y las oleadas de un nuevo paganismo, sostenidas éstas por importantes poderes ideológicos que no respetan la grandeza de la dignidad humana. A este respecto señalemos las oleadas de banalización de la sexualidad, de erotismo y pornografía, de homosexualidad, de relaciones sexuales fuera del matrimonio, de contracepción y aborto provocado, el cual elimina una nueva persona humana. Y no se olvide que es evidente y muy fácil de demostrar que existe una relación entre homosexualidad y pedofilia. En un mundo así es en el que aparecen incluso algunas críticas un tanto farisaicas o hipócritas dirigidas contra la Iglesia Católica.
Obviamente, también hay personas críticas con la Iglesia Católica que siendo honestas no han conseguido una comprensión adecuada de la doctrina de la misma, atribuyéndole lo que ésta no defiende. De todos modos, panorámicamente, no deja de resultar sorprendente que en el mundo actual a la que se quiere acusar en materia sexual sea precisamente a la Iglesia Católica, la cual ha condenado en términos tajantes tanto la pedofilia como los otros pecados relativos a la sexualidad y es también ella la que tiene la doctrina más pura en todo lo relativo a la sexualidad. Además, cualquier pensador o teólogo si afirma lo que está en contradicción con esta pureza de la ortodoxia católica no ha de considerarse en modo alguno en este punto como pensador o teólogo católico, sino como persona que se ha desviado de la misma, aún si se disfraza de persona católica.
En este contexto puede recordarse que vivir católicamente es seguir la doctrina católica. Sólo éste es actuar católico. Siendo ésta la que más ha enaltecido la santa pureza, la castidad, la modestia y el pudor. Contando además la Iglesia Católica con admirables modelos santos, fieles seguidores de Cristo que han firmado con su propia sangre su aprecio de la castidad, dando la vida martirialmente por seguir la virtud, tal una santa María Goretti. A nivel histórico, el advenimiento del cristianismo, con sus santos y con toda su elevada antropología y teología, ha señalado en la historia del mundo unos aires nuevos, un ambiente mucho más respirable, el buen olor de Cristo, una siembra de santa pureza y de castidad en todos los estados, un florecer de lirios y de azucenas que desde entonces atraviesa el flujo de todos los siglos y se va expandiendo por todo el universo. Pudiendo afirmarse de la doctrina católica sobre la sexualidad que es la mayor de las cumbres y que las altas montañas siempre están nevadas. Siendo la nieve de por sí blanca, limpia y hermosa. Quien vea la nieve negra y no blanca es porque o tiene los ojos cerrados o no ve bien o ve a través de un vidrio negro. La solución no está en otra cosa que en abrir los ojos y limpiarlos a fin de percibir la nieve en su blancura propia, viendo así la doctrina católica sobre la sexualidad en todo su esplendor.
En suma, el debate sobre la pedofilia habría de servir para que los no creyentes que quieran conocer la verdad hagan un esfuerzo de profundización sobre lo que la Iglesia Católica piensa sobre la pedofilia y sobre lo que es su horizonte de inteligibilidad, esto es, su doctrina sobre la castidad y la pureza. Una vez entendida la grandeza de esta doctrina católica, la pregunta queda reducida a lo siguiente: ¿Se acepta este inmenso resplandor católico o se está contra el mismo? Entonces, aunque la Iglesia Católica podrá seguir siendo injustamente y falsamente calumniada, resplandecerá la luz y la verdad. Los católicos no somos tontos. Como decía Chesterton: Cuando entro en la Iglesia me quito el sombrero, pero no la cabeza.
Dr. José María Montiu de Nuix, sacerdote