El teletransporte como recurso del cine de ciencia ficción obedece al ansia de
practicarlo en la realidad. Sin embargo no existe en lo científico algo más alejado de esa
posibilidad. Por tanto, no convence y enfrenta a Hollywood con la Nasa. En cambio lo que sí
hemos conseguido es la recomposición de la imagen transportada a la velocidad de la luz. A
la fidelidad del sonido y del color, en esta ocasión se le agrega la máxima definición
técnicamente posible que satisface generosamente a los sentidos. El 3D no deja de ser un
efecto redundante al mismo tridimensional implícito de toda imagen con perspectiva que con
mucha anterioridad también se ha venido representando en pintura, pero la HD es algo
tangible, un avance sustancial que aporta mayor detalle. Y si además se emite en directo,
en vivo o en tiempo real, estamos ante otro hito de la técnica, bandera tecnológica de un
país, el logro definitivo en el mundo de las telecomunicaciones. Así que, aquello que
esperábamos y que levantó expectación en la Expo'92 ya está aquí, y nadie sabe como ha
llegado igual que la primavera, porque la empezamos a gozar progresivamente con el
ordenador personal, el DVD y la cámara digital aunque de imágenes previamente registradas.
Sin necesidad de descender excesivamente a aspectos técnicos del sistema PAL, el analógico
al que se le ha dicho adiós que tenía 625 líneas de las cuales eran activas 576 y
considerado como muy buena definición, conservamos el sistema de definición estándar SD del
PAL, la TDT 576x720=414720 píxeles. Y los que se implantan además son HD de
1080x1920=2073600 píxeles 5 veces mayor que el PAL, o el HD de 720x1280=921600 píxeles en
la pantalla, un 50% mayor que el PAL, la TDT HD.
Es el momento ideal para cambiar de opinión esas mentes despiertas que no tienen
televisión por motivos de las distorsiones de la realidad tan indeseadas, porque desde la
pluralidad de canales pueden encontrar por fin algo: contemplar un paisaje y disfrutar de
vistas infinitas; apreciar la belleza de la naturaleza para enamorarse todavía más; viajar
sin salir de casa con imágenes espectaculares y vivir el presente desde una ventana jamás
mejor perfeccionada hacia el mundo que nos rodea.
Pero la maravilla de las maravillas precisamente lleva aparejado ese mal uso. Por
lo tanto, como asignatura pendiente a las cadenas les queda “la alta nitidez” por su parte,
porque por este otro lado de la pantalla hace tiempo que nos adelantamos desenmascarando
sus sucias intenciones, tendencias e intoxicaciones de los continuos bombardeos desde los
contenidos. Que no esperen connivencia esos facinerosos directores de los medios, de la
gente vinculada a la ciencia que de alguna manera les hemos proporcionado el instrumento.
La denunciaremos cuando sea una perra muda tanto como sacaremos a la luz pública los hilos
de sus marionetas favoritas.


