Pero he guardado cada uno de los mensajes que allí se pusieron y que, ahora os reproduzco. Disculpad las molestias.
Chesterton escribió:Hola amigos:
Os traigo este impresionante testimonio de una judía a la que "un hombre de chaqueta marrón y voz tranquila" le salvó la vida a la salida de un campo de concentración.
Enlace:
«Me acuerdo perfectamente. Me encontraba allí, era una niña de trece años, sola, enferma, débil. Había pasado tres años en un campo de concentración alemán, a punto de morir»....
Saludos.
lolo24chat escribió:El Papa siempre nos da lecciones pero de lo que mas nos da lecciones es de caridad, el fue como el samaritano que recogio al pobre en el camino, sin importarle de que condicion fuera el otro. La caridad del Papa es como la caridad de Cristo, identica, y digna de imitar.
Ojala catolicos y no catolicos nos fijaramos mas en eso que en sus enfermedades o estado de salud.
El Papa, sea cual sea es nuestro ejemplo y este en concreto aun más.
mjrmb escribió:![]()
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Richardis escribió:Gracias Chesterton por traer a colación esta historia, pecisamente hoy, en el que celebramos el Santo de este gran Hombre, que tantas Glorias ha dado a la Iglesia y a la Humanidad, que derrocha un montón de todo... pero sobre todo Santidad. De este gran Enamorado de Cristo, que tan fácil nos lo pone a los demás cristianos, con su ejemplo.
Gracias le damos a Dios por ese Don que es Juan Pablo II.![]()
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Félix escribió:me uno al agradecimineto por recordar el suceso. Creo que habla esencialemnete de caridad, pero se pueden ver muchos detalles: los horrores por los que paso y presencio, su estar pendiente y elegir sin duda a quien vio mas debil.... vamos conociendo muchos detalles de una vida tan intensa. Siempre impresionantes. Es desde luego un ejemplo que da mucho que pensar...
Vereda escribió:El hombre de la voz tranquila nos ha salvado la vida a todos.
¿Qué sería de nostros, los cristianos, si no tuvieramos un Pastor como éste que tenemos?
Gracias a sus palabras. a su trabajo incansable, a su estar ahí, hecho un guiñapo, al pié del cañón,a sus desvelos de Padre, a sus contínuas palabras de estímulo, sacamos las fuerzas para tirar cada día un poquito de nuestro carro, y, no tiramos la toalla cuando lo que nos pediría el cuerpo, sería "paren el mundo, que yo me bajo".
Chesterton escribió:Esta otra también dice mucho de JPII
http://www.ewtn.com/tierrasanta2000/newsstory30.htm
Eliahu Wajcer, un superviviente del ghetto de Varsovia, que en el 2.000 solicitó al presidente del Parlamento Avraham Burg, en una carta muy amplia con fotocopias de una vieja revista, proclamar a Karol Wojtyla «Justo entre las Naciones», el reconocimiento más elevado que ofrece el Estado de Israel a quienes hicieron todo lo posible para salvar a los judíos del genocidio.
Wajcer escribía en su misiva que «Juan Pablo II ha hecho más que nadie para reconciliar a la Iglesia con el pueblo judío». Y añade: «ofrecerle el reconocimiento de "Justo" permitiría abrir una nueva página de la historia entre judíos y cristianos».
Hasta ahora, ni el presidente del Parlamento ni el Memorial del Holocausto Yad va-Shem han comentado la iniciativa. La proclamación de un «Justo» requiere serias investigaciones históricas, testimonios directos, meses de trabajo...
[...]
Wajcer recoge el caso de una pareja de judíos de Cracovia que, en 1942, al sentirse en peligro de vida a causa de las persecuciones antisemitas, entregó su hijo de dos años a amigos católicos. Al terminar la guerra, éstos constataron que los padres naturales del niño habían muerto. Mientras tanto se habían encariñado con el niño y deseaban bautizarlo. Pidieron consejo al sacerdote Karol Wojtyla. Ante la sorpresa de la pareja católica, el padre Wojtyla les dijo que si ésta era la voluntad de sus padres, el niño tenía que ser educado en la fe judía.
La pareja hizo complicadas investigaciones para buscar a otros familiares del niño. Al final encontraron a unos parientes en Estados Unidos que aceptaron recibirle. «Aquel niño se convirtió en un judío ortodoxo», revela Wajcer. Según el ingeniero, con este gesto, Wojtyla sorprendió a un rabino polaco, Israel Spira, llamado «el justo de Lubishev». «Dios tiene caminos misteriosos para mostrar su voluntad --dijo el rabino Spira a sus discípulos comentando su ejemplo--. Quien salva un alma de Israel es como si salvara al mundo entero. Este sacerdote es digno de convertirse en un Papa».
Lo más interesante es que la respuesta que dio el futuro Papa a la familia que quería bautizar al niño no hace más que repetir lo que siempre ha dicho la Iglesia católica a través de su historia. Ya el Concilio de Toledo estableció que mientras un niño judío no alcanza el uso de razón no puede ser bautizado en contra de la voluntad original de sus padres, aunque éstos hayan fallecido. Esta enseñanza fue retomada por Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, III, cuestión 68, artículo 10.
France escribió:Yo no sé que hubiese hecho, la verdad, porque muchas veces no sabes si es mejor evangelizar o no, saludos
clara escribió:Os recomiendo leer alguna biografía del Papa. Es emocionante y toca el corazón. Yo estoy leyendo estos días una y ¡puf!...
Copio una "anécdota" del Papa.El mendigo que confesó a Juan Pablo II
Hace unos días, en el programa de televisión de la Madre Angélica en Estados Unidos (EWTN), relataron un episodio poco conocido de la vida Juan Pablo II.
Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Mueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles.
El cura, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.
Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.
Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.
El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, les respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: “una vez sacerdote, sacerdote siempre”. “Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero”, insistió el mendigo. “Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso”, dijo el Papa.
El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.
Fuente:
Solidaridad.net
Claudio escribió:Clara, me has dejado... sin palabras. Es lo que dice lolo24, son lecciones de caridad. Por un lado predica, desde luego, pero al mismo tiempo y siempre actúa.
Icaro escribió:PAPA-CONCLAVE (documentación)
Wojtyla, el desconocido que muchos creyeron que era africano
por Juan Lara
Ciudad del Vaticano, 1 abr (EFE).- A las 16.17 horas GMT del 16
de octubre de 1978 salió de la chimenea colocada en la capilla
Sixtina la fumata blanca que anunciaba al mundo que había un nuevo
Papa. Veintiséis minutos después el cardenal Pericles Felici
comunicaba que el nuevo Pontífice era el cardenal Wojtyla.
"Habemus Papam", dijo Felici. Tras pronunciar el apellido Wojtyla
la mayor parte de los católicos del mundo quedaron desconcertados.
¿Quien es Wojtyla?, se preguntaron y algunos llegaron incluso a
afirmar que se trataba de un cardenal africano.
Y es que casi nadie había oído hablar de él, entre otras cosas
porque venía de un país comunista, "lejano",-como dijo él en su
presentación al pueblo católico-, cerrado al mundo occidental.
Ese "extraño" al que pocos conocían, unos minutos después de
haber aparecido en el balcón central de la basílica vaticana ya se
había ganado a los romanos, habituados a papas italianos durante
siglos y siglos.
Y es que Karol Wojtyla, de 58 años, de aspecto atlético, que
había decidido tomar el nombre de Juan Pablo II en honor de su
antecesor Juan Pablo I, pasaba a convertirse en el primer Pontífice
no italiano desde el holandés Adriano VI (1552).
Aunque el cónclave es secreto, un cardenal contó después que
Karol Wojtyla fue elegido con 99 votos en el octavo escrutinio.
Siempre según ese purpurado, ya fallecido, el cardenal de
Cracovia obtuvo 11 votos la mañana del lunes 16, en el sexto
escrutinio; 47 votos en el séptimo y 99 en el octavo escrutinio.
El cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo I, muerto 33
días después de ser elegido, comenzó el 14 de octubre de 1978.
Según contaron algunos cardenales, los purpurados más votados en
las primeras votaciones eran los italianos Giuseppe Siri y Giovanni
Benelli.
Los miembros de la Curia apoyaban al cardenal Siri, el "león" de
Génova, ya aspirante a Papa en anteriores cónclaves, mientras que
Benelli era apoyado por los latinoamericanos y paquistaníes.
Se llegó a una situación en la que era imposible elegir Papa a
uno de ellos, por lo que los purpurados pusieron sus miradas en uno
no italiano, que supusiera un cambio en la Iglesia.
Todas las miradas cayeron en Wojtyla, que a punto estuvo de no
poder entrar en el cónclave.
Y es que, según se supo después, Karol Wojtyla había decidido la
mañana de ese miércoles visitar el santuario de la Mentorella, a
unos 50 kilómetros al este de Roma, y cuando regresaba al Vaticano,
a primeras horas de la tarde para entrar en el cónclave, se averió
el automóvil en el que viajaba.
El motor del turismo se paró y Wojtyla, reloj en mano y nervioso
por no llegar a tiempo, no sabía qué hacer.
Las dudas le duraron pocos minutos. Karol Wojtyla se fue hacia
una carretera cercana y se puso a hacer autostop.
Paró un autobús de línea que le llevó hasta la cercana localidad
de Palestrina. Allí pudo tomar otro automóvil y llegar al Vaticano
con el tiempo justo para entrar en la Capilla Sixtina.
Algunos dicen que el futuro Papa llegó puntual, otras fuentes
aseguran que con un "ligero retraso".
Karol Wojtyla fue el elegido e hizo caso al cardenal primado de
Polonia, Stefan Wyszynski, que le dijo en la mañana del día 16: "si
te eligen, te ruego que no te niegues".
El "miedo" de un principio de poder decepcionar a los romanos por
no hablar bien el italiano desapareció inmediatamente, ya que los
capitalinos le acogieron como uno más desde el primer momento.
Han pasado casi 27 años desde que aquella tarde noche del 16 de
octubre de 1978 les dijo: "se mi sbaglio, mi corrigerete"
("corregidme si me equivoco"). La respuesta fue "te queremos".
Icaro escribió:La negrita es mía. Todo podía estar en negrita, pero bueno.
El papa a los jóvenes en el año 2000, en Roma, en la vigilia jubilar:? "A lo largo del siglo que termina, jóvenes como vosotros eran convocados en reuniones masivas para aprender a odiar, eran enviados para combatir los unos contra los otros. Los diversos mesianismos secularizados, que han intentado sustituir la esperanza cristiana, se han revelado después como verdaderos y propios infiernos. Hoy estáis reunidos aquí para afirmar que en el nuevo siglo no os prestaréis a ser instrumentos de violencia y destrucción; defenderéis la paz, incluso a costa de vuestra vida si fuera necesario. No os conformaréis con un mundo en el que otros seres humanos mueren de hambre, son analfabetos, están sin trabajo. Defenderéis la vida en cada momento de su desarrollo terreno; os esforzaréis con todas vuestras energías en hacer que esta tierra sea cada vez más habitable para todos".
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Ahora podéis seguir con el tema... yo me escondo... por si acaso...




