Vereda escribió:Ya está en el cielo. Que desde allí nos guíe y nos proteja
Eso.
Yo me estreno despues de esta larga ausencia, contandoos dos milagros...en vida. Alguno ya lo sabrá, pero para el resto.
El primero es un sacertote americano, en un barrio marginal de New york, está haciendo una labor Pastoral impresionante entre drogadictos. Tiene mucha garra, y lleva a Cristo a mucha gente. Un día le esperan un grupo de camellos y le dan una paliza que le deja maltrecho y ciego, por que le patean con saña la cabeza. Se entera el Papa, y cuando ya se ha recuperado de las heridas, le pide que vaya a Roma. Mientras espera en la Capilla, se le acerca D. Stanislao Dziwisz,y le dice, que el Papa, quiere Concelebrar con el. "Su Santidad va a pedir a Dios por Ud. Cuando empiece a ver ¡dígalo!"
Empieza la Santa Misa, y al llegar al Ofertorio, se oye la voz conmovida del sacerdote que dice: Estoy empezando a ver....
Al termino de la Misa, veía perfectamente.
El otro, es de una joven madre Polaca. Tiene un niño pequeño muy enfermo. Incurable. Le ofrecen la posibilidad de ir a Roma, a una audiencia con el Papa. No sabe como lo va a hacer, pero en su mente solo hay un grito de esperanza... si pudera estar cerca, le hablaría al Papa, le pediría por mi hijo. De todas formas, se lleva una camisetita del niño, por si pudiera acercársela, que el Papa la coja en sus manos.
Una vez en Roma, como es Polaca, le hacen sitio, y está en primera fila. No desaprovecha la ocasión al pasar el Papa, y le habla, a la vez que le acerca la camiseta. El Papa la coge, y la consuela. Al llegar a casa le pone al niño la camiseta, llena de fe en que se va a curar. Y se cura. Cuando le escribe a Monseñor Dziwisz, contandole el milagro, lo que mas le sorprende, es que su secretario "no se sorprenda".
¿Que no sabrá D. Stanislao?