Melkart escribió:Primero les invito a leer mi mensaje anterior, especialmente la carta de la Santa Sede que incluyo, y seguramente les sea de utilidad para formarse un recto juicio acerca del Padre Sardà y Salvany y de su obra, tan injusta y atrevidamente denostada por muchos.
Pero, por favor, vamos a ser sensatos. esa carta tiene fecha ¡¡¡del 10 de Enero de 1887!!!.
Precisamente la grandeza de la Iglesia radica en saber reconocer cuándo no estuvo acertada; aunque ya se sabe que las cosas de palacio van despacio...
Ya veremos en unos años la posición de la Iglesia sobre éste punto.
¿Quieres que busque y ponga algunas de las declaraciones del Santo Oficio con ocasión de la condena de Galileo Galilei?
Mientras tanto, te aconsejo una lectura muy detenida de la Encíclica "Sollicitudo rei socialis" del Papa Juan Pablo II; o, al menos, de éste párrafo concreto:
"La Iglesia no propone sistemas o programas económicos y políticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal de que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo".
Pero la Iglesia -sigue diciendo Juan Pablo II- es experta en humanidad, y esto la mueve a extender necesariamente su misión religiosa a los diversos campos en que los hombres y mujeres desarrollan sus actividades, en busca de la felicidad, aunque siempre relativa, que es posible en este mundo, de acuerdo con su dignidad de personas. Por esto la Iglesia tiene una palabra que decir (...) y a este fin utiliza como instrumento su doctrina social...".
"La doctrina social de la Iglesia -concluye el Pontífice- no es, pues, una tercera vía entre el capitalismo liberal y el colectivismo marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente, sino que tiene una categoría propia. No es tampoco una ideología, sino la cuidadosa formulación del resultado de una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradición eclesial. Su objetivo principal es interpretar esas realidades, examinando su conformidad o diferencia con lo que el Evangelio enseña acerca del hombre y su vocación terrena y, a la vez, trascendente, para orientar en consecuencia la conducta cristiana. Por tanto, no pertenece -la doctrina social- al ámbito de la ideología, sino al de la teología, y especialmente de la teología moral".





