http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/1 ... 27881.htmlVenganzas, la guerra inacabableEn junio de 2006, Ali al Duleimi se dirigió a la oficina del Ministerio del Interior del barrio de Al Qahira, al norte de Bagdad, para obtener un pasaporte que le permitiera escapar de la guerra civil. Una semana antes, su hermano Falah había sido asesinado de un tiro en la cabeza por miembros del Ejército del Mehdi, la milicia adepta al clérigo chií Muqtada al Sadr, y deseaba poner a su mujer y tres hijos a salvo. Cuando el joven suní salió del edificio, apenas tuvo tiempo de llegar a su coche. Un grupo de individuos le abordó y le obligó a acompañarle a la gasolinera situada justo en frente.
"
Durante dos días le interrogaron y golpearon. Querían que aclarase si era chií o suní. Finalmente, le dijeron que si besaba las botas del jefe del grupo le liberarían. Pero le mataron a bastonazos. Aún no hemos encontrado el cadáver", explica su hermano Sabah desde el barrio suní de Ghazaliya, al sur de Bagdad.
Sabah recibió la llamada de un amigo del barrio en la que se le comunicó la triste suerte de Ali, y desde entonces concentró todas sus fuerzas en investigar el incidente. En apenas una semana sabía la identidad de uno de los criminales. Junto a cinco miembros de su familia, fue a buscarle en un coche.
"
Le secuestramos", prosigue sin parpadear. "Lo llevamos hasta un lugar apartado y allí le interrogamos. Confesó cómo había sido la tortura de mi hermano, su interrogatorio, su asesinato. Contó que en las últimas horas Ali no era un hombre, sino un despojo humano. Confesó las identidades del resto de personas que participaron en su crimen, y pidió clemencia. Pero ellos no tuvieron piedad de Ali, así que le matamos de un disparo en la cabeza".
Venganzas como ésta son comunes en Iraq. Aunque los asesinatos sectarios que ensangrentaron el país entre 2005 y 2007 han cesado y los atentados se han reducido en un 75%,
la revancha personal de los crímenes, común en el mundo árabe, constituye una guerra larvada imposible de controlar. "Vamos a seguir hasta acabar con los 12 que participaron en su asesinato", adelanta Sabah. "Todos en mi familia estamos de acuerdo en que, si les dejamos con vida, volverán a matar. Si les entregamos a la Policía, como es chií les liberarán y volverán a matar. Nuestra obligación es acabar con ellos".