*Sentido del sufrimiento. Actitudes ante el dolor humano

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Notapor Efrén » Dom Ene 22, 2006 3:11 am

Es cierto que Dios es racional, pero la esencia de su relación con nosotros, no es la racionalidad, es el Amor. Y el Amor es perdón.
Cristo es la más pura esencia de Dios que conocemos, gesto del Amor sin límites del Creador al hombre que, como una caricia amantísima y de Sentimiento Pleno, comparte (quizás recoge, acoge, nos quita...si le dejamos, si le amamos) nuestros sufrimientos, hasta apurar la última gota de hiel de nuestras vidas. Él, si le dejamos, si le aceptamos, si le comprendemos y amamos lo suficiente, troca esa hiel en miel. Pero en ese caso, ¿por qué y para qué ha de sufrir el hombre?


Puesto que hemos sido creados para amar y dar gloria a Dios, es correcto y lógico que nos pongamos en brazos de Dios y que le dejemos ser guía y meta de nuestras vidas, porque Él es necesariamente, la fuente de nuestra existencia y de nuestra felicidad. Pero cuando nos confiamos en los brazos de Dios, Él nos sorprende poniéndose en los nuestros. Se entrega a nosotros para que disfrutemos de la felicidad de dar, sin más. Retoza en nuestros brazos como Jesús niño para que, por encima de nuestra racionalidad, aprendamos a amar lo pequeño, lo limpio, lo sencillo, lo que es "insignificante" para el mundo. Pero no se queda ahí, quiere engrandecernos, quiere acercarnos a Él. Quiere hacernos divinos, y para ello nos coloca en nuestros brazos a Cristo, AL SACRIFICADO, al que ha muerto para llevarse mis/tus/nuestros pecados. Para enseñarnos a amar también en medio de la contrariedad, de la mentira, del dolor. Para que podamos comprenderle, seguirle y unirnos a Él. Sin miedo, con fe, con amor.

Pongamos nuestro pensamiento, y nuestro corazón en Cristo, en ese Cristo que se desangra por Amor a cada uno de nosotros y que Dios ha puesto en nuestros brazos. Es la visión de la Divinidad que Dios quiere que abracemos pues, en nuestra pequeñez y aunque nos sea imposible entender plenamente a un Dios infinito, sí podemos profundizar en ese inconcebible acto de Amor de Dios al hombre que es la Pasión de Cristo. No en vano, es el mensaje definitivo del Creador a todo ser humano.

Y siendo así y si no pudiéramos sufrir, si no sufriésemos, ¿podríamos comprender en toda su profundidad semejante acto/mensaje de amor de Dios?
La respuesta es obvia: ¡No! Por eso el sufrimiento es necesario y no es una “maldad” de Dios, no podríamos entender la profundidad del Amor de Dios, si no pudiésemos comprender la realidad del sacrificio de Cristo en la Cruz.

Cristo es el centro sobre el que gira la creación entera. Cristo es el centro sobre el que debe girar toda nuestra vida. Necesariamente, ese acto/mensaje de Dios que es La Pasión de Cristo, ha de ser comprendido si queremos profundizar en nuestro amor a Él, y el sufrimiento es uno de los pinceles con el que Dios habla del Amor a nuestras almas.

Y así es cierto que Dios es racional, pero no lo es menos que su mensaje al hombre es un mensaje de Amor.





“El dolor es ante el mundo es una condenación, pero ante Dios es una inmedible dignidad. El dolor) (unido a Él) apaga su ira y merece su favor. El dolor hace a los hombres dignos de su amor, pues el hombre que sufre es semejante a Él. De un hombre terreno hace un hombre celestial” (Desgraciadamente, desconozco al autor de esta cita, aunque winfrid me ha dicho que pudiera ser de C.S. Lewis).
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Notapor Winfrid » Dom Ene 22, 2006 7:02 pm

Me lo preguntaban en mp, y me extraña que lo saquen aquí.

En fin...

"...De un hombre terreno nace un hombre celestial..."

Diré, sin embargo que la últma frase de la cita en cuestión, es glosa del versículo 44 del capítulo XV de la 1ªCarta a los Corintios, donde S.Pablo trata en extenso y profundo el misterio de la resurrección.

Es uno de los textos que aparecen entre los seleccionados en el anglicano Book of Common Prayer, para el rito exequial. Por eso y el contexto, me parecía posible adjudicar la cita a C.S.Lewis.

:roll:
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Notapor Efrén » Lun Ene 23, 2006 10:10 am

Winfrid escribió:Me lo preguntaban en mp, y me extraña que lo saquen aquí.



Hombre, pues porque creo que aciertas y era interesante dar esa posibilidad... y no me parecía correcto ignorar que has sido tú el que posiblemente la ha identificado :oops:

Un abrazo :wink:
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Notapor casiopea » Vie Ene 27, 2006 11:30 pm

Hola!
Qué bien está este hilo. Menudo nivelón!
Hay una idea a la que le estoy dando vueltas últimamente. ¿Pensáis que parte del problemón educativo que tenemos es porque nuestros niños-adolescentes están privados de dolor a pequeñas dosis? Luego se lo encuentran de golpe y no sobreviven.

Eso unos, porque los otros, antes de encontrarlo van pisando al resto del personal. No saben qué es la compasión: no la han visto, no la han necesitado.

Reconozco que impresiona ver la calidad que hay por aquí, así que casi ni me atrevía a participar. :oops:
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Notapor Efrén » Dom Ene 29, 2006 12:13 am

casiopea escribió: ¿Pensáis que parte del problemón educativo que tenemos es porque nuestros niños-adolescentes están privados de dolor a pequeñas dosis? Luego se lo encuentran de golpe y no sobreviven.
… van pisando al resto del personal. No saben qué es la compasión: no la han visto, no la han necesitado.



No es que estén exentos de sufrimiento, todos sufrimos (por no tener "tal cosa", por no poder comer lo que queremos, por no estar sanos, por no tener la compañía que deseamos, por falta de amor…). Además, las personas tenemos una capacidad de sufrimiento limitada, motivo por el que es posible que una persona en nuestra sociedad se duela más porque en una ocasión le han humillado en público, que otra en la India a la que tratan a patadas todos los días de su vida. El problema que tú percibes en nuestros niños, es un problema de adiestramiento de la voluntad que inevitablemente y de no corregirse, lleva al egoísmo y a la infelicidad:
El individuo en la sociedad occidental, al prescindir de Dios como motor y guía de su existencia, ha relativizado los conceptos del bien y del mal, aceptando el egoísmo como principal motor de sus vidas (puesto que en ausencia de Dios no puede existir bien alguno superior al de la propia existencia, lo que aporta más felicidad y de forma más inmediata a mi vida, es indudablemente, lo más bueno… ¡especialmente, porque no sé si mañana seguiré existiendo!). Esto no quiere decir que no podamos amar, lo que pasa es que amaremos en cuanto que ese amor nos repercuta en un bien para nosotros mismos (me siento bien haciendo un regalo, así que regalaré algo), pero nunca será un Amor maduro (pues nunca nos sacrificaremos por el otro, si no esperamos una recompensa, o no encontramos una complacencia personal de cualquier índole en ello). En consecuencia, cuando tenemos un niño a nuestro cargo y por mucho que le amemos (o precisamente porque le amamos "a nuestra manera"), no sabremos trasmitirle la necesidad de profundizar en los sentimientos y necesidades del otro, y mucho menos miraremos de aumentar su capacidad de auto sacrificio o su caridad.
En resumen, yo creo que los principios hedonistas y laicistas, impregnan actualmente la educación de nuestros niños y jóvenes, creando un ambiente en el que no es normal que practiquen el autocontrol, la austeridad, la constancia, la integridad moral, la caridad, el sacrificio personal o el Amor. Considero que esas carencias derivan en un fuerte desequilibrio emocional, y que eso es la verdadera fuente de tantos fracasos y sinsabores.
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Notapor Efrén » Dom Ene 29, 2006 5:35 pm

Por otro lado, Casiopea, creo que cuando hablas de "pequeñas dosis de dolor" te refieres a que les consentimos y no les paramos los pies casi nunca ¿no?, entonces sí tiene una relación, pues el consentir en tantas cosas a los niños, es fruto de esa visión hedonista de la sociedad que antes he descrito.
Educar a los niños como si el fin último de su existencia fuese su propia felicidad aquí, en la tierra, hace que, como dices tú, unos "se lo encuentran de golpe y no sobreviven" y otros "van pisando al resto del personal. No saben qué es la compasión: no la han visto, no la han necesitado".

Me aterra ver que los padres no llevan a sus hijos a ver "Madre Teresa de Calcuta", hoy en día ser santo no es "políticamente correcto". :roll:
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Notapor casiopea » Dom Ene 29, 2006 5:54 pm

Interesante lo que dices, Efrén, estoy de acuerdo.
A mí hay cosas que me hacen pensar:
* Padres que no quieren que sus hij@s hagan voluntariado, porque son demasiado jóvenes para ver el sufrimiento de otra gente;
* Adolescentes cuyos padres se matan por darles todo y a los que ellos parecen no respetar.

Y como contraste, otra gente muy joven y muy madura, agradecida, capaz de disfrutar con cosas pequeñas. Y esa gente suele haber visto el dolor de cerca.

Es un poco duro, pero es lo que yo veo.
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Notapor casiopea » Jue Feb 02, 2006 2:21 pm

Efrén escribió:En resumen, yo creo que los principios hedonistas y laicistas, impregnan actualmente la educación de nuestros niños y jóvenes, creando un ambiente en el que no es normal que practiquen el autocontrol, la austeridad, la constancia, la integridad moral, la caridad, el sacrificio personal o el Amor. Considero que esas carencias derivan en un fuerte desequilibrio emocional, y que eso es la verdadera fuente de tantos fracasos y sinsabores.


Me parece magistral esta exposición. ¿Has pensado en dedicarte a escribir? :clap: En serio, totalmente de acuerdo. Lo has plasmado perfectísimamente. Estoy por imprimirlo y dárselo a algunos padres que me sé.
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Notapor Efrén » Vie Feb 24, 2006 1:45 pm

casiopea escribió:
Me parece magistral esta exposición. ¿Has pensado en dedicarte a escribir? :clap: En serio, totalmente de acuerdo. Lo has plasmado perfectísimamente. Estoy por imprimirlo y dárselo a algunos padres que me sé.


[-( ¡Adelante... adelante Cassiopea!, ¡seguid alimentando mi orgullito! :evil:
¿Así como me voy a hacer santo? :?
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"El hombre en busca de sentido" es un librito muy

Notapor delgado2050 » Mar Feb 28, 2006 7:33 am

El autor es Viktor L.Frankl.
Es un bello libro para no dejar de leer.
Saludos.
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Notapor casiopea » Mié Mar 01, 2006 9:47 pm

Efrén, no creas que lo decía porque sí.
Hay miles de libros inútiles o malos, así que si hay un montón positivos, mejor que mejor. Y si escribes bien, ¿por qué no? Lo que no sé es cómo se hace, pero en fin, hacer fructificar los talentos nunca está de más.

Ya lo siento por tu soberbia :ang7:
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Notapor Efrén » Dom Mar 26, 2006 11:39 pm

Hace tiempo que no escribo en este hilo :roll:

Vuelvo a estar en el caldero del sufrimiento (reconozco el lugar), aunque aun el agua está fría y no padezco. Es cuestión de tiempo que esto se caliente... y mucho. :?

Es curioso como hace Dios las cosas... tú te relajas, tus sentimientos se embotan... y ¡zas!... alguien te empujó y ahora estás en el caldero.
¡Uf! ¡uf! ¿Qué hacemos?, nos dejamos morir el alma para no sufrir, o aguantamos y ascendemos a cotas de espiritualidad que nunca antes visitamos?

¿Donde estás Cristo mío? ¿ me has abandonado?
Ah!, ¡justo detrás de mí!, sosteniéndome... ¡como siempre!... y yo buscándote, como siempre, en otro lado.

Cojamos de la mano a Cristo... ¡y Amemos!.
:wink:
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Notapor Efrén » Lun Mar 27, 2006 12:25 am

Comprender el sufrimiento ajeno nos hace Divinos. Es curioso que en ocasiones evitamos ser empáticos con los que sufren... ¡qué estupidez!, el que sufre necesita liberarse, y nada libera tanto que compartir el sufrimiento con quien te demuestra su Amor.
Y nosotros, cuando aceptamos compartir el sufrimiento de los que queremos... nos llevamos un poco del de ellos y con él, agrandamos nuestra alma...

La vida no es buena o mala.. la vida es buena en sí misma.
Y vivir es absorber con intensidad las cosas que pasan a nuestro alrededor. Especialmente aquellas que afectan al alma.

Quien no ve el valle, no sabe que está sobre una montaña a gran altura.
Quien no sufre, no puede ser realmente feliz.

El valle es el sufrimiento y la montaña la felicidad... la diferencia entre lo alto de tu montaña y los valles que alcanzaste a ver, son la intensidad de tu vida. Cuanto más intensa sea tu vida, más vida es y más ha valido la pena.
Efrén
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el sufrimiento humano

Notapor Flory » Jue Mar 30, 2006 10:21 pm

Hola a todos!!

Sencillamente genial. Es un tema que no se soporta pero ..¡Cuanto ayuda leer, escuchar y meditar!!

Aún no me manejo bien y no sé citar (creo que pronto dominaré la cuestión)pero comparto las distintas opiniones porque la verdad es que a veces vivimos como si el dolor y el sufrimiento no fuera una cosa humana y pudiéramos escapar de él, y es una realidad que no respeta ni edad ni condición social ni cultura...Lo mejor es entrenarnos porque de esa forma, cuando llega, lo afrontaremos y conseguiremos elevar nuestro nivel de humanidad. Es una idea que en algún momento aprendí y...¡como ayuda!!
El hombre sufre porque es quién puede amar y aquí está la clave.

Saludos
Flory
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Notapor Trend05 » Vie Mar 31, 2006 11:27 pm

SUFRIR, ¿PARA QUÉ?

¿Y cuál es el sentido del dolor? Yolanda hizo la pregunta justo en el momento en el que sonaba el timbre que ponía punto final a la clase. La cuestión era demasiado grande para resolverla mientras recogíamos los bártulos y también para estos dos folios. Pero, en el fondo, ¿añadiríamos algo si, en lugar de dos, fueran cuatrocientos? Al que sufre no se le consuela con un artículo ni con un analgésico.

El dolor
No vale la pena intentar siquiera una definición. El dolor encarcela al hombre dentro de su cuerpo; bloquea las compuertas del alma y le impide mirar hacia afuera; empequeñece el espíritu y repliega a la persona sobre sí misma.

El dolor, como el gas, tiende a ocupar todo el espacio disponible. Penetra en cada célula, en cada rincón: impide el trabajo y el descanso; agría el carácter, y amenaza con destruir cuanto de bueno hay en nosotros.

También los animales sienten el dolor; pero sólo el hombre, que es espíritu, sabe que lo siente aunque no lo entienda; reflexiona sobre su dolor, y se angustia. Es el espíritu, no la carne, quien de veras sufre y se rebela.

El dolor pone ante los ojos del alma la evidencia de su corporeidad: nos hace entender que somos corruptibles y, por tanto, mortales. Todo dolor es un anuncio de la muerte. Por eso el alma, que es inmortal, se desconcierta, se descubre cogida en una trampa, prisionera más que nunca de la carne.

El dolor angustia aun antes de padecerlo: cuando sólo se presiente. Peor que el sufrimiento actual es el miedo al dolor futuro, que llena el alma de sombras e impele a una huida imposible.

Por evitarlo, hay quien traiciona a los amigos, a las propias ideas, a Dios. Muchas veces es más temido que la propia muerte. Por eso algunos eligen el suicidio con tal de no pagar el necesario peaje del dolor.

Sabéis que no hago literatura. También a los quince o a los veinte años es posible haber tenido la experiencia del sufrimiento. Y, en todo caso, tarde o temprano llega.

Pero algo de bueno sí que tiene...
Al parecer María temía que cargarse demasiado las tintas. Por eso me interrumpió para hacer notar que, gracias al dolor estamos vivos. Lo digo así, rotundamente, y tenía razón: cuando en nuestro organismo aparece una enfermedad, una herida o una infección, se dispara el dolor como un mecanismo de alarma, tan molesto y estridente como los que avisan en caso de incendio. Ahí radica su eficacia. El dolor nos grita que algo va mal y que hay que arreglarlo. En este sentido, podemos dar gracias a Dios por habérnoslo enviado: un buen ataque de apendicitis, con chillidos incluidos, puede salvarnos la vida.

El dolor es un mal... útil
Creo, pues, que coincidimos en que algunos dolores pueden servirnos, y mucho: hasta el punto de sernos imprescindibles. Siguen siendo males, pero vale la pena sufrirlos si no hay otra forma de alcanzar un bien mayor o de evitar un daño más grave.

Así, quien permite que le rajen con un bisturí para quitarse un apéndice averiado, no sólo quiere ese dolor, sino que encima lo paga.

La oronda señora que se somete a un planchado de arrugas, con estiramientos incluidos, y se deja chupar la grasa con sofisticados aparatos de tortura, ama ese sacrificio con la misma lógica que el mártir, aunque sus razones sean sensiblemente menos ambiciosas: el mártir trata de conquistar el Cielo, y, para lograrlo, resiste los mayores tormentos. Ella sólo desea recuperar el Paraíso perdido de la esbelta juventud, enfundándose el vaquero, que es la vestidura del Edén.

Y lo mismo cabe decir del paciente que, en pleno uso de sus facultades mentales, visita al terrible dentista; del que se deja el pellejo por ganar un maratón, o por quedar el último..., y así sucesivamente. En resumen, que el dolor es menos cuando es útil, cuando tiene un sentido.

Dolor y sacrificio
Los ejemplos anteriores ilustran cómo puede ponerse el dolor al servicio incluso del propio egoísmo. Pero también es posible y, por cierto, bien frecuente, sufrir en beneficio de los demás: una madre me contaba que ella por nada del mundo renunciaría al dolor del parto. Intuía que ese dolor es una forma de entrega al hijo que nace. Entendedme; no estoy diciendo que el parto sin dolor sea menos generoso. Me limito a transmitir una experiencia ajena, que me parece respetable e incluso razonable.

En todo caso, todos podríamos poner ejemplos cotidianos de personas que se sacrifican generosamente, quizá es lo que da sentido a su vida: para ellos no es un mal, sino un tesoro. ¿Hay alguien que no lo entienda?

Edurne era una vieja sirvienta vasca que conocí hace meses. La atendí en sus últimos días de vida, y estoy seguro de que está en el Cielo. Cuando la vi por primera vez estaba sentada en un sillón, con una manta sobre las rodillas y temblando como una hoja. La señora de la casa me puso al corriente de la situación:

-El médico dice que se muere... Y no sabemos de qué. Hasta hace unos meses seguía cuidando a los niños día y noche. Se desvivía. «No sé cómo les aguantas, Edurne, le decía yo... Déjalos estar. No los mimes tanto». Pero ella se quitaba hasta dormir... Con decirle que, cuando mi hija tuvo lo del riñón...: nada, una tontería... Pero quería ofrecer los suyos por si hacían falta para un transplante... Figúrese: para transplantes estaba la pobre... Bueno, pues hace dos meses le tuvimos que pedir que no trabajase más: apenas veía..., teníamos miedo... Siguió viviendo con nosotros, pero se fue apagando. El médico dice que se muere... ¿Usted lo entiende?

El dolor inútil y la cruz
-¿Y si el dolor no sirve para nada...?

Yolanda tiene la habilidad de hacer la pregunta oportuna en el momento justo.

-¿A quien le sirve, por ejemplo, que yo tenga una enfermedad grave, un cáncer...?

-¿Y a quién servía -le contesté- todo ese desvivirse de Edurne, cuando ya estaba casi ciega y más que una ayuda era un estorbo, incluso un peligro?

-Supongo que a ella misma... Era su manera de estar viva, ¿no?

Sí. Y, sobre todo, era la única forma de amar que le quedaba.

Jesucristo nos descubrió este misterio. Él nos enseñó que amar es, ante todo, donación de uno mismo. No ama más el que más goza, sino el que vive hasta sus últimas consecuencias ese "Le doy mi vida", que tan alegremente decimos como si fuera una pura imagen lírica.

Dar la vida es, desde luego, una locura. Sólo los seres espirituales podemos hacerlo. Y la entrega en cada gesto, en cada renuncia, cada minuto; pero siempre, necesariamente, con dolor; porque nuestro ser se resiste a ese enorme "desperdicio" de vida que es el amor. Por eso todos los enamorados del mundo sueñan con sufrir. Jesús hizo realidad su sueño y "nos amó hasta el extremo" con su Pasión y su Cruz.

Dios no quiere nuestro dolor... ¿Para qué serviría? Pero nosotros sí lo necesitamos, porque es nuestra forma de amar, de estar vivos, de entregar el alma. ¿Cómo podríamos darla si no existiera el sacrificio?
Ficha
Enrique Monasterio
Revista Mundo Cristiano
1.IX.1993
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