Generalmente firmo todas las alertas de HO dando por buena la carta modelo que se propone, que obviamente siempre leo antes de firmar.
Sin embargo, y sin querer menospreciar el trabajo de nadie, hoy he escrito a la Ministra Salgado, pero no con la carta modelo propuesta, que no comparto en puntos muy importantes, sino con otra. De la carta modelo, no comparto lo siguiente:
Ante su postura en el pleno del Congreso tras la interpelación de IU-ICV para regular sobre le tema de la eutanasia, quiero hacerle llegar mi apoyo y mi convicción de que morir con dignidad significa morir sin dolor, acompañado de los seres queridos, y afrontando dicho momento con serenidad, lejos de la angustia y el sufrimiento al que muchas personas temen.
Conozco -conocéis todos- a muchas personas que han sufrido y mucho con carácter previo a la muerte. Si lo que dice el citado párrafo fuera cierto, deberíamos concluir que no han muerto "con dignidad".
Nada más lejos de la realidad. Los amigos de la cultura de la muerte nos han impuesto -o eso parece- la idea de que morir con dignidad equivale a no sufrir o, cuando menos, estar bien alejado del dolor. Y eso es simplemente una enorme estupidez.
Por supuesto, habrá que procurar evitar el dolor con todos los medios médicos a nuestro alcance. Pero no será la ausencia de dolor lo que dé dignidad a nuestra muerte sinó el cariño, la atención, y los cuidados recibidos de médicos y familiares, así como la actitud del moribundo ante la muerte que acecha.
Eso -y no otra cosa- es lo que dará más o menos dignidad a la muerte. El dolor, por su parte, hará más duro o menos duro ese trance, pero no más o menos digno. En cambio, la ausencia de amor (de cuidados, de atención, médicos y humanos) SÍ harían más indigna la situación de esa persona (que no a la persona, que será más o menos digna en función de su actitud; i.e una actitud egoísta y mezquina del enfermo con los que le rodean sería más indigna que otra que encarase con valentía y amor a los demás su enfermedad).
En fín, que por supuesto que hay que mirar de evitar el dolor y de asegurar las mejores condiciones al moribundo, pero no es el dolor en sí lo que dará o quitará dignidad a la muerte de nadie.
El resto de la carta modelo, la parte no comentada, está a mi juicio muy bien
Un saludo a todos,
Jorge





