OneMoreThing escribió:BunnyGames escribió:... creo que los argumentos para discutir la humanidad o no de un embrión o un feto no son de índole sanitaria o biológica, sino metafísica...
Me temo que, por una vez, nos va a tocar estar en desacuerdo. Yo soy un tanto
cerdo de la piara de Epicuro o incluso peor: no creo que exista nada llamado metafísica. Por el contrario, creo que todo es Física. Puede parecer un poco materialista (o un mucho), pero no creo que la humanidad o la vida dependan de conceptos abstrusos elaborados por los filósofos. Podríamos perdernos en un laberinto en el que no es que la salida sea difícil de encontrar. Es que no hay salida.
Bueno, si no hubiera nada más allá de la Física, no tendría sentido siquiera discutir si un ser es humano o no lo es, porque no habría nada esencialmente diferente entre un ser humano y otro ser vivo, o entre un ser vivo y la materia inerte. Es el reconocimiento de realidades que están enraizadas en la física pero que la sobrepasan, lo que nos lleva a preguntarnos si un ser es humano, porque si lo es, tiene un valor infinito e independiente de quien efectúe la valoración, y de sus condicionamientos sociales o históricos. Es decir, es reconocer que un ser humano "vale" objetivamente lo mismo aquí y ahora que en los paíoses que protegen al no-nacido, o en la antigua Esparta, o en la Alemania de los años treinta y tantos. La Física sólo pesa, mide, describe... pero la Física no otorga valor a las cosas. Son nuestras ideas y conceptos humanos las que asumen un valor de las cosas, como el de la vida humana. Algunos piensan que son construcciones puramente arbitrarias, que facilitan nuetsra existencia pero que no tienen una base real. Yo, por el contrario, creo que esas ideas, como la del valor de la vida humana, son imágenes que nuetsro conocimiento hace de cosas que son reales: creo que la vida humana tiene un valor objetivo, y que eso es tan real como lo es la masa de la Tierra.
Hace muchos años, en la antigua Grecia, parece que algunos pensadores negaban la existencia del movimiento. Sostenían que el movimiento era un invento humano, una imagen que no se correspondía con una realidad. Por contra, otros sostenían que la idea del movimiento surge como reconocimiento de algo que existe en sí. Por lo visto era difícil ponerse de acuerdo y avanzar en la discusión, así que un alumno avezado se animó a demostrar su valía atajando de una vez por todas las críticas a la existencia real del movimiento. Su argumento se conoce desde entonces como el "argumento baculino": le pidió prestado el báculo a su maestro y le arreó un estacazo en mitad del cráneo al primer crítico del movimiento que se le puso a tiro. Lo hizo a la voz de: "¡si no existe el movimiento, mira a ver qué te parece esto!" El discípulo, que se granjeó inmediatamente una gran popularidad por su brillantez argumentativa, dejó callados al instante a todos sus oponentes con este sencillo argumento, y zanjada la cuestión de una vez por todas.
Y es que la realidad suele ser el mejor argumento, aunque a veces su observación sea dolorosa.
(Por supuesto, el cuentecito éste es una invención, aunque tenga base real).