Casi parece mentira que a 33 años -la "edad de Cristo" - haya que defender la bondad de la Constitución Española consensuada en 1978. Pero así es, hay que defenderla, porque hasta el lider del PP ha loado la falsa paz impuesta por los asesinos marxista leninistas de e.t.a. y sus colaboradores directos e indirectos.
La Constitución Española de 1978 no nace de una ocurrencia arbitraria. No. Nace de un dramático proceso que incluye tres guerras civiles en el siglo XIX y una que costó un millón de muertos en el siglo XX, guerra civil esta última que dividió a muchísimas familias.
Francisco Franco, que había servido más de un año a la dictatorial 2ª república, aceptó finalmente sumarse al bando que evitó que España se convirtiera en una diabólica tiránica prolongación de la URSS. Todos los Papas en vida de Franco reconocieron el cristiano servicio que éste había dado, de ahí que, de acuerdo a Leyes Canónicas, pudiera ir bajo el palio en las procesiones del Corpus Cristi.
La "dictablanda" franquista (que no dictadura; dictadura se la quiere presentar en series tipo "Amar en Tiempos Revueltos" ) en los años 60 comenzó a seguir la senda de los contemporáneos Estados de Derecho.
De toda esa raiz sale la legitimidad de la Constitución Española de 1978, una constitución que supera a la de 1812 porque todos los actos acontecido hasta 1978 hacen muchísimo más cabal a ésta que a aquélla la cual estaba aún bastante fuera de lugar.
Como recuerda el eminente historiador (y ministro de educación cuando Suárez) en la página 357 del libro "La Hoz y La Cruz. Auge y Caída del Marxismo y la Teología de la Liberación" (Editorial Fénix, Madrid 1996; existe reedición en el año 2010) :
"La mayoría de los obispos se iba situando desde 1979 en favor de una democracia para España, lograda mediante evolución y reforma del régimen, no a través de una ruptura traumática; . "
En la Exhortación Apostólica Postsinodal "Ecclesia in Europa" promulgada por el Beato Papa Juan Pablo II en el Capítulo I, epígrafe II, punto 20, El Magisterio Eclesial afirma que La Iglesia colabora con la sociedad civil, La Iglesia no es una isla dentro de la sociedad.





