Analizar la imagen que proyecta España afecta al componente “inteligencia” que se supone a los españoles. Me gusta la metáfora de considerar la emoción como un plus de energía que bien canalizada ayuda a resolver los problemas. Cuando logro la plena conciencia de mis emociones resuelvo mis dudas económicas o políticas. ¿Qué emoción me trasmite una moto? Miedo, entusiasmo, riesgo. ¿Qué significa cada emoción? ¿Adopto frente a ella la actitud más adecuada?
La inteligencia se suele dividir en dos: racional o emocional. La emoción que suscita un acontecimiento como el 11 S produce unos efectos en la conducta de consumo: disminuyen los viajes, la hostelería, y aumenta la venta de comestibles para estar tranquilo en casa.
En España el 11 M se produce en la antesala de unas elecciones. La interpretación más poderosa (no la verdad, que aún se desconoce) determina el voto y la victoria.
Las emociones que circulan en el entorno condicionan nuestro pensamiento (incluso en la interpretación de los recuerdos). La necesidad de aprobación (base de la autoestima) o la empatía (conexión con los demás) hacen el resto: limitan la capacidad de recoger información y extraer decisiones racionales.
Cuando elegimos las palabras tenemos en cuenta el contexto emocional en el que hablamos (es una decisión inconsciente), sólo cuando erramos nos damos cuenta de que no hemos calculado bien las emociones de ese momento. Y aunque el pensamiento es la función más desarrollada del cerebro, no todo el mundo gusta de las exquisiteces.
Tanto los economistas como los políticos saben que “la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar los estados anímicos propios y ajenos” (definición de inteligencia emocional de Robert Cooper), produce enormes beneficios.
Los economistas se centran en el miedo y la euforia. El ahorro y la inversión son decisiones que atienden circunstancias concretas, pero que provocan emociones o surgen de sentimientos. Esto explica, por ejemplo, que el ciudadano español (“buen consumidor”) haya olvidado la importancia del ahorro, o que sus inversiones (¿casa o coche?) hayan caído en picado.
Podemos tener una emoción y no sentirla (deshabituación a los estímulos de la publicidad), sentirla y reprimir su expresión (fruto de la educación o de la evaluación de sus consecuencias), o experimentarla y extraer de ella la energía o la información que dirige la motivación (control de las emociones).
Recuerdo la experiencia de transformación que describía Unamuno cuando un operario absorbido por su rutina (ganar su sueldo) observó que un niño caía al río, de inmediato su activación cambio por completo, se había transformado en otro hombre, sus destrezas insospechadas provocaban asombro.
El estudio y explotación de las emociones (“Gobierno de España”) se caracteriza por dirigir la atención tratando de canalizar las emociones para formar una opinión pública, favorable a unos intereses concretos (tarea ardua: esconder fracasos, estupideces, mentiras o errores).
Resulta asombroso que la opinión de un presidente carente de lógica, principios o exactitud, haya sido compartida por multitudes (dos victorias avalan su gestión).
La comprensión de los hechos sólo se alcanza desde la perspectiva global de la dificultad de manejar el funcionamiento afectivo que determina nuestras reacciones (las emociones).
El resentimiento (de los derrotados por Franco) ve el pasado revestido de injusticia (dolor e ira), que adquiere sentido en la oportunidad de desagravio (ley de la memoria histórica), o al dar rienda suelta a la represión.
La inteligencia sirve para adaptarse, pero la inadaptación a los valores de una sociedad enferma tiene un componente emocional muy necesario. No en vano las emociones surgidas de la presencia de la banda terrorista ETA en las instituciones, han hecho abandonar el País Vasco a personas decentes que sienten miedo y pueden elegir. Las emociones les han informado de la naturaleza del medio (luchar o huir). ¿Cómo explica el PNV su intención de sustraer datos a los nuevos concejales o alcaldes alegando razones de seguridad?
Se percibe la quiebra del Estado de Derecho y las consecuencias de la ausencia de libertad. Tampoco incrementa la confianza la respuesta del gobierno ¡saltándose la ley! frente a los manifestantes del 15 Mayo en Madrid.
Un análisis económico que no se inicie en la comprensión de una estructura global (cultural) carece de la autoridad suficiente para inclinar la balanza. Los defensores del libre mercado no ven su futuro como funcionarios, todo lo contrario que sus detractores.
Atribulado con ese aprender continuo para mejorar productos y servicios, con la necesidad de adaptarme a los cambios (la irrupción de una empresa cuya innovación o precios cierra la mía), con el temor y la ansiedad de perder el empleo (siempre hay alguien mejor, más joven), sumido en la incertidumbre, el riesgo, la responsabilidad… Es obvio que mis emociones condicionan mi percepción, perspectiva, ilusión, interés o voto.
¿Cómo funciona la economía? ¿Qué principios rigen su buen funcionamiento? ¿Qué es una crisis?
La deuda financiera es la impotencia real para el logro presente (compromete el trabajo futuro al pago de una carencia del pasado). Por tanto, es necesaria para estar triste. Si los beneficios de la inversión son adecuados, el préstamo y los intereses son abonados sin traumas, pero cancelar la deuda se concibe como una liberación (una crisis puede originarse por los precios exorbitados de algunos bienes comprados a crédito).
Mi interpretación de cómo funciona el mundo revela los valores que considero más importantes. Para mí la ambición tiene un valor inferior a la justicia y la verdad. Las figuras del empresario que atiende a variables como la comunicación, el trasporte, los impuestos, el clima social, los convenios, etc., y el inversor que busca incrementar su dinero aportando dinero, son muy distintas.
El negocio de eBay consiste en crear un espacio para conectar vendedores y compradores. Al observar la reputación (de buen pagador) de un usuario o la satisfacción en la calidad de un producto entregado, el portal ofrece un valor añadido.
La economía se reduce al comercio. La participación de la justicia en las relaciones comerciales conviene evitarlas si se pretende mayor productividad o eficiencia. No es que sea innecesaria pero mayor confianza se corresponde con mayor creación de riqueza.
La herramienta usada para obtener dinero es el trabajo, luego el desempleo (ausencia de dinero) trae el descenso del consumo, de la producción y del precio de los bienes. Empero, la estanflacción significa que sube el precio de los bienes al tiempo que el desempleo. Un ejemplo: la subida del petróleo o de las materias primas provocados por un exceso de demanda de China ocasiona un mayor coste de producción para nuestras empresas o nuestro trasporte.
El dinero es una mercancía y su precio (como en las demás) depende del equilibrio entre la oferta y la demanda. La inflacción es el aumento del precio de los productos o servicios. Una de las variables que la provocan es el exceso de dinero para comprar, que se corrige subiendo los tipos de interés (pagar un interés más caro por el dinero prestado). Los tipos se bajan cuando el dinero que hay para prestar es muy superior a la demanda del mismo.
En España el Estado y sus administraciones piden prestado dinero y lo sustraen a la inversión privada. Paralizan la economía porque dejan de pagar sus deudas o los servicios que demandan.
Incurren en déficit y canalizan la creación de empleo a través de funcionarios o empresas amigas que permiten eliminar la competencia.
También es un hecho que muchas empresas comenzaron hace tiempo a desplazarse a países con costes de mano de obra más asequibles. Y que los gobiernos han cedido parcelas de poder (o son aliados de los intereses de las multinacionales).
Como las motivaciones son distintas y surge el conflicto: elegir entre el desarrollo del bien común o el beneficio de una empresa privada, nuestros políticos siguen el sendero de la manipulación (convencernos de que lo malo es bueno o convertir lo bueno en malo para tener razón).
¿Dónde buscar la felicidad? ¿Qué me provoca tristeza? Los estados anímicos son la luz de los resultados. Hoy por hoy, dudamos mucho de nuestra capacidad para lograr el éxito a la hora de mantener los gastos de subsistencia (recibo de luz, agua, alimentos, teléfono, trasporte, alquiler o hipoteca) y la incertidumbre condiciona la aventura de crear una familia o tener hijos.
Ante la situación de crisis nuestro emérito presidente opta por negar su existencia. Todos en alguna ocasión nos hemos evadido de la realidad. El conflicto le surge por el oficio de gestionar recursos (reducir el gasto o subir impuestos). La satisfacción de sus deseos encuentra una fuerte oposición. Tampoco puede asumir una actividad política fundamentada en compromisos racionales. Tiene que elegir entre asumir la realidad (con el coste de confiar en la verdad) o apostarlo todo a sus habilidades de manipulación (Ahí sigue).
Hay que comprender que lo que necesitamos no es sólo un cambio de gobierno. Si bien es cierto que el libre comercio y la competencia son muy superiores a la planificación Estatal para crear riqueza, también demuestra que es intolerable el nivel de inutilidad de los sujetos a la administración en contraste con las exigencias de la empresa privada con el trabajador.
No es imposible vivir fuera de la deuda y el déficit, sólo hay que invertir en las acciones que reportan más beneficios. La idea de reducir los costes del consumo energético en cada hogar, empresa y administración en un 80% hubiese sido posible sólo con un destino distinto para el dinero que hoy se da por perdido.
¡Ya está bien! ¿Qué emoción o sentimiento me motiva? ¿Encuentro mi motivación en algún político? Estoy cansado de escuchar que el nuevo gobierno sólo podrá pagar las deudas que deja el anterior. ¿Cómo podemos asumir sin perplejidad una afirmación que demuestra el profundo fracaso de la Democracia, la Justicia y el Estado de Derecho?
Yo no voto para convertirme en el esclavo sumiso de ladrones y sinvergüenzas (autores o cómplices).
En Castilla la Mancha el argumento de que el Partido Popular miente mostrando una deuda que no existe para justificar futuras políticas de recortes, es tan rastrero que escucharlo envilece. Resulta intolerable el juego de afirmación y negación (sin consecuencias penales) en el que se ha convertido la política.
El compromiso con la verdad debe incorporarse a los medios de comunicación. Rechazarlo es entregarse a la incertidumbre, a la tristeza que promueve la impotencia y conduce al fracaso.
La prosperidad de una nación reside en la confianza que tenemos en la verdad.
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